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Seis costes invisibles de tu vivienda que pueden estar pasándote factura

En los últimos años, se han intentado encontrar soluciones ante la ineficiencia energética de las viviendas, que en España consumen más de un 20% de toda la energía nacional. Entre todas las medidas que se han propuesto, una de las más determinantes ha sido el aislamiento térmico, que tiene beneficios como la reducción de emisiones y que es capaz de generar ahorros directos en la factura energética.

Además, el aislamiento de las viviendas no solo tiene consecuencias positivas para los bolsillos de los ciudadanos o en el medioambiente, sino que su ausencia puede influir negativamente en la salud de las personas y en la durabilidad de los edificios. Es por eso que un informe llevado a cabo por Sto Ibérica ha evidenciado los principales costes invisibles a corto largo plazo que puede haber en una vivienda ineficiente energéticamente.

Costes invisibles a corto y largo plazo

  1. Pérdida de hasta un 30% de energía a través de techos, paredes y suelos. A pesar de que la calefacción o el aire acondicionado funcionen de manera adecuada en tu vivienda, gran parte del calor en invierno o del frescor en verano se escapa al exterior sin aprovecharse. Esto implica un aumento del consumo y un impacto medioambiental mayor.
  2. La falta de un aislamiento adecuado puede generar un gasto extra superior a 500 euros. Esta cifra se convertiría en más de 15.000 euros en 30 años, ya que es un coste invisible que pasa desapercibido, pero que se va sumando poco a poco.
  3. ​Mayor riesgo de caer en pobreza energética. Debido a que muchos edificios se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética, muchas familias no pueden mantener su vivienda a la temperatura adecuada y se ven obligadas a destinar una gran proporción de sus ingresos al consumo energético. Esto hace que se reduzca su capacidad para afrontar otros gastos esenciales y que aumente el riesgo de vulnerabilidad económica en caso de contar con menos recursos.
  4. ​Pérdida de valor del inmueble en el mercado, ya que, a pesar de que las viviendas poco eficientes energéticamente pueden tener un precio inicial más asequible, luego pierden competitividad en el mercado al tardar más en venderse.
  5. La falta de aislamiento y ventilación adecuada puede tener consecuencias como la acumulación de humedad o moho y provocar variaciones de temperatura dentro del hogar. Esto, además del cambio térmico, puede suponer un riesgo para la salud y el bienestar de los habitantes del inmueble.
  6. ​Los cambios bruscos de temperatura en el exterior pueden provocar deterioros estructurales y si la vivienda no cuenta con un buen sistema de aislamiento térmico exterior, podría suponer mayores costes de mantenimiento y futuras reparaciones.
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