Viajes

Rutas de observación de aves y castillos medievales en el parque nacional más espectacular de Extremadura

El Parque Nacional de Monfragüe es uno de los grandes tesoros naturales tanto de Extremadura como de toda España. Este descomunal entorno de casi 19.000 hectáreas ubicado al corazón de la provincia de Cáceres aúna una naturaleza impactante con pueblos preciosos, lo que lo convierte en uno de los mejores destinos para hacer una excursión de fin de semana; de hecho, es uno de los enclaves de este tipo más visitados de todo el país.

A pesar de que muchos recorran esta Reserva de la Biosfera de la UNESCO e intenten descifrar todos los secretos que oculta, lo cierto es que en este parque nacional se pueden disfrutar de innumerables tesoros que a menudo pasan desapercibido para la mayoría de visitantes. Por todo el lugar discurren diversas rutas ideales para ver la fauna más majestuosa que habita en él o para llegar a una de las joyas arquitectónicas que hacen todavía más especial a este paraíso natural.

Las aves que habitan en el Parque Nacional de Monfragüe

Uno de los principales atractivos del Parque Nacional de Monfragüe es su espectacular diversidad de aves, y es que en todo el entorno se pueden encontrar especies tan diversas y especiales como buitres, águilas, cigüeñas y ejemplares de menor tamaño que habitan en este increíble ecosistema extremeño. Con un poco de suerte, se pueden captar algunos especímenes en pleno vuelo, y para ello hay infinidad de senderos ideales para poder hacerlo.

A la par que se disfruta de la excelsa naturaleza del parque, a través de estos itinerarios también se podrán contemplar espectaculares aves en su hábitat natural. Además, hay rutas idóneas para todo tipo de senderistas, desde algunas con mayor dificultad hasta otras en los que no hay ningún obstáculo, por lo que todos los visitantes podrán completar al menos una sin tener ningún tipo de problema durante el recorrido.

El castillo de Monfragüe, el tesoro escondido del parque

En cuanto a arquitectura, el enclave más importante de todo el parque nacional es el Castillo de Monfragüe, cuyo estado de conservación es un poco ruinoso, pero lejos de quitarle esplendor, no hace más que aumentar el misticismo que lo envuelve. Construida durante la época árabe (siglo IX) sobre los restos de un antiguo fortín, esta fortaleza fue restaurada en numerosas ocasiones, pero el paso del tiempo ha hecho mella en él.

Tan solo se conserva una parte de la muralla, dos torres, un aljibe y un revellín, pero es casi una parada obligatoria en el itinerario por el Parque Nacional de Monfragüe. Para llegar a él, se puede completar la llamada Ruta Roja, la más larga de todas con 16 kilómetros y que parte del pueblo de Villarreal de San Carlos; a pesar de la distancia, merece la pena adentrarse en ella para poder acercarse a esta reliquia arquitectónica.

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