Economía

Estos son los gastos innecesarios que debes dejar atrás si tu objetivo es comprar una casa

Hacerse con una casa en España parece un lujo que, hoy en día, pocos parecen permitirse. Según datos del Ministerio de Consumo, en los últimos 14 años, el número de hogares que viven en una vivienda en propiedad ha caído un 22%. ¿La razón? El precio de la vivienda que no parece dar tregua. Cifras de agosto de 2026 ofrecidas por la plataforma Idealista ubican el precio del metro cuadrado medio en España en 2.924 euros, un 12,5% más que en esta misma época en 2025 y un 1,5% más que en mayo de este mismo año.

En este contexto, una cosa queda clara: la vivienda también es una inversión que, a la larga, puede generar mucha rentabilidad. Primero, es importante comenzar con un ahorro que facilite el acceso a una hipoteca, aunque no es fácil. El poder adquisitivo de los españoles se ha mantenido prácticamente estancado en términos reales durante las últimas tres décadas y la tasa de ahorro de los hogares se ha reducido hasta el 4,1% de su renta disponible en el primer trimestre de 2026, según EpData.

Sin embargo, fuera de las dificultades evidentes, los españoles también tienen gatos que disminuyen su capacidad de ahorro y que podrían evitar si su objetivo es comprar una vivienda en el futuro; algunos pueden hacer una diferencia de hasta 1.800 euros anuales.

1. Fugas invisibles o «gasto hormiga»

Las suscripciones de streaming que no olvidamos usar; el gimnasio al que, finalmente, nos da pereza ir; una app cuyo ‘free trial’ ha caducado; o un servicio premium que quizás no vale la pena; todos esos son gastos que nuestro cerebro no percibe como gran cosa, pero que en realidad hacen un agujero en nuestro bolsillo. Idealista considera que recortar el presupuesto que dedicamos a esas cosas podría ahorrarnos entre 50 y 150 euros mensuales y entre 600 y 1.800 euros anuales. Para eso aconsejan realizar «auditorías».

El proceso es sencillo. Descarga tus últimos tres meses de extractos bancarios, busca los gastos menores a 20 euros y súmalos. A partir de esta revisión, puedes hacerte las siguientes preguntas: ¿Utilizo esta plataforma realmente? ¿Lo contrataría hoy si tuviera que pagarlo de cero? ¿Me aporta algo de valor? ¿Puedo reemplazarlo con algo más económico?…

2. Las compras impulsivas en el supermercado

Hay un error común a la hora de hacer la compra: no tener una lista. Y es que cuando vas al supermercado sin planificar, terminas con un 40% más de lo que necesitas; esto incluye también dejarse llevar por ofertas. Organizar las comidas de la semana y acudir a comprar con esto en mente ayuda a evitar este tipo de gastos. También es importante comparar precios y revisar qué alimentos se terminan desperdiciando.

3. Los caprichos y compras por impulso

Ropa, tecnología, decoración, accesorios o compras por internet son otros de los gastos que pueden frenar el ahorro. Una forma sencilla de evitarlo es esperar antes de comprar. Si después de uno o dos días el producto sigue siendo necesario, se puede valorar la compra. Si el interés ha desaparecido, probablemente era un gasto prescindible. Y es que, cuando el objetivo es comprar una vivienda, cada pequeña cantidad que no se gasta puede acercar un poco más a la entrada.

4. Comer fuera y pedir comida a domicilio

Salir a comer, tomar cafés, pedir comida a domicilio o quedar para tomar algo son gastos habituales que pueden acabar ocupando una parte importante del presupuesto mensual. Ojo ahí, no es necesario renunciar al ocio, pero sí controlar cuánto dinero se destina a este tipo de planes. Cocinar más en casa y reservar las comidas fuera para ocasiones concretas puede generar un ahorro significativo a lo largo del año. Lo importante es encontrar un equilibrio.

5. Los gastos fijos que se pueden reducir

Por último, conviene revisar los recibos que llegan todos los meses. Internet, telefonía, seguros, suministros o determinados servicios pueden tener alternativas más económicas o condiciones que se pueden renegociar.

La ventaja de reducir estos gastos es que el ahorro se repite automáticamente cada mes. Por ejemplo, conseguir reducir 100 euros mensuales supone disponer de 1.200 euros adicionales al cabo de un año. Si esa cantidad se reserva desde el principio para comprar la casa, el ahorro se convierte en una parte fija del presupuesto.

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