La ruta de senderismo poco conocida que nos lleva directos al corazón de Gredos

Este sendero no es solo una ruta de montaña más, es uno de los pasos con más historia. El Puerto del Arenal fue durante siglos una vía natural de comunicación entre dos valles: el del Tormes, en la vertiente norte de Gredos, y el del Tiétar, en el sur, a través del pequeño pueblo de El Arenal, que hoy da nombre a la ruta. En su momento incluso estuvo sujeto a peaje, lo que da una idea de su importancia estratégica.
La montaña aquí no se muestra tan abrupta como en otras zonas del macizo, y eso convierte al camino en una opción muy agradable para caminar. Con pendientes moderadas, buen firme y paisajes abiertos desde muy pronto es ideal para los que no quieren forzar mucho, pero ya tienen un nivel medio. La ruta completa tiene unos 17 kilómetros solo de ida, aunque con una pendiente moderada y un camino bien señalizado.
Cero monotonía
El paisaje cambia poco a poco, casi sin que te des cuenta. El primer tramo avanza entre bosques densos de castaños y robles, con sombra generosa y suelo mullido bajo los pies. A medida que se gana altura, los árboles van dando paso a zonas más abiertas, donde ya asoman los riscos de Gredos y el cielo parece más amplio. El aire es limpio, hay silencio (salvo por el sonido del viento y algún pájaro) y la sensación de estar caminando por un sendero antiguo, con historia, lo envuelve todo. Es una ruta larga, sí, pero muy agradecida.
Paso a paso
La ruta comienza justo a la salida del pueblo de El Arenal, en la provincia de Ávila. El trazado discurre por caminos forestales y senderos antiguos, primero bajo la sombra de los árboles y más adelante entre zonas despejadas que dejan ver el valle del Tiétar a un lado y, poco a poco, las cumbres de Gredos al otro. Es un ascenso continuo, pero sin grandes rampas, lo que permite mantener un ritmo constante y disfrutar del entorno sin agotarse.
Tras unas tres horas de caminata, el Puerto del Arenal se abre como un collado natural a más de 1.500 metros de altitud. Desde allí se domina el paisaje de ambos valles y, en días claros, se intuye la conexión con el valle del Tormes y el entorno de Navarredonda de Gredos al otro lado. Es un lugar perfecto para parar, comer algo y decidir si continuar o regresar por el mismo camino.
No es la ruta más conocida de Gredos, pero quizá por eso se disfruta más. Tiene paisaje, historia, desnivel moderado y el encanto de los senderos que no necesitan artificios para convencer. Si buscas una caminata larga, tranquila y con vistas que mejoran a cada paso, este puerto te lo pone fácil.