Salud

¿Y si las mejores vacaciones fueran cerca de casa? Un estudio apunta a sus efectos sobre el bienestar

El verano siempre es sinónimo de desconexión: vacaciones, cambio de horario y descansar de la rutina. Sin embargo, sus efectos podrían ir mucho más allá de esos días de pausas. Una investigación realizada por la Universidad de Sushine Coast apunta a que viajar con frecuencia durante el tiempo libre puede contribuir a mejorar el bienestar y la salud mental, incluso después de volver a casa. Los resultados también explican que quienes se sienten más vulnerables o tienen dificultades para gestionar el estrés podrán ser quienes más partido saquen a estas experiencias.

El estudio dice que los viajes de ocio frecuentes están relacionados con una mayor felicidad, más resiliencia psicológica y una mejor calidad de vida. El profesor asociado Rory Mulcahy, investigador principal de esta universidad, asegura que viajar no debe entenderse solo como una interrupción de las obligaciones cotidianas, sino que se trata de una experiencia que puede generar efectos positivos que se prolongan en el tiempo.

El efecto de los viajes en la salud

«Es importante destacar que nuestra investigación revela que las personas que se sienten más vulnerables o que tienen menos habilidades para afrontar las dificultades son las que más se benefician de viajar con frecuencia. Son capaces de canalizar sus emociones positivas para sobrellevar las dificultades y crecer a partir de sus experiencias de viaje», explica el profesor.

Los investigadores también observaron que la relación entre las escapadas frecuentes y el bienestar era menos notable entre los que ya contaban con habilidades de afrontamiento moderadas o altas, así como entre las personas con niveles de vulnerabilidad moderados o bajos: «Nuestros hallazgos demuestran que las escapadas cortas y frecuentes pueden aportar beneficios potenciales a largo plazo para la salud y el bienestar, que podrían transformar la calidad de vida de las personas».

Las conclusiones podrían tener aplicaciones en distintos ámbitos, desde el sector turístico hasta las políticas públicas y la atención a la salud mental. Mulcahy considera que las empresas del sector podrían diseñar propuestas dirigidas específicamente a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad o tienen menos recursos para afrontar las dificultades.

«Los responsables políticos podrían aprovechar estos hallazgos para abogar por inversiones que fomenten viajes más frecuentes cerca de casa, mientras que los profesionales de la salud mental podrían asesorar a sus pacientes sobre los beneficios psicológicos de las escapadas regulares», afirma el profesor universitario.

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