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La región más pequeña de Italia: vestigios romanos, castillos y naturaleza desbordante

A la sombra de los altos picos de los Alpes, se extiende la que es la región más pequeña de Italia, que a pesar de su reducido tamaño, atesora un patrimonio histórico y natural único. Hablamos del Valle de Aosta, que limita con la región italiana del Piamonte por el este y el sur, con Suiza por el norte y con Francia por el oeste.

Como en cualquier rincón del país, encontraremos valiosos vestigios de la Antigua Roma, a lo que se suma una deliciosa gastronomía de montañas, un impresionante conjunto de castillos históricos y una naturaleza desbordante que nos invita a practicar todo tipo de deportes al aire libre.

La ciudad de Aosta, ‘la Roma de los Alpes’

La ciudad Aosta es la capital de la región y recibe el apodo de ‘la Roma de los Alpes’ por la gran riqueza de sus yacimientos arqueológicos de época romana. En ese periodo, cuando era conocida como Augusta Praetoria, se levantaron importantes monumentos por su posición estratégica en la Via romana de las Galias. El Arco de Augusto es lo primero que veremos al entrar en la urbe. Con una altura de 11,5 metros, fue construido en el año 25 a. C. para celebrar la victoria de los romanos sobre la población local.

Muy cerca se encuentra el Puente Romano sobre el antiguo curso del torrente de Buthier. Otros vestigios que se conservan en muy buen estado son la Porta Pretoria y el Teatro Romano, con 22 metros de altura y tres órdenes de arcos. La visita a Aosta continúa con la bonita Catedral de Santa Maria Assunta, que destaca por su fachada neoclásica, su altar barroco y su claustro de 1460.

Junto al templo se encuentra el Criptopórtico Forense, un pasaje cubierto semienterrado, «cuya función original sigue siendo un enigma para los arqueólogos», señalan desde Turismo de Italia. Construido en época de Augusto, está formado por tres corredores con bóvedas de cañón, arcos y ventanas abocinadas. Otros restos romanos en la ciudad son las largas extensiones de muralla todavía en pie, la necrópolis de Porta Decumana y las excavaciones arqueológicas de la villa romana extramuros. Por supuesto, es también una parada imprescindible el Museo Arqueológico Regional de Aosta.

Un recorrido por el Valle de Aosta

La región cuenta con un impresionante despliegue de castillos que no querremos perdernos en nuestro viaje al norte de Italia. En perfecta armonía con el paisaje, podremos visitar fortalezas tan imponentes como las de Saboya, Issogne, Verrès, Ussel, Cly, Fenis, Sarre, Aymavilles, Sarroid de la Tour y el espléndido Forte di Bard.

La naturaleza del Valle de Aosta es otro de sus puntos fuertes. Los amantes del esquí, podrán disfrutar del Monte Cervino y la estación de Breuil-Cervinia, a más de 2.000 metros de altura. Otra opción es el Courmayeur, con 100 km de pistas e itinerarios fuera de pista, como el descenso al Vallée Blanche, que atraviesa el glaciar Mer de Glace hasta Chamonix, ya en Francia,

Y por supuesto, la gastronomía también es un factor muy importante en una visita al Valle de Aosta. La cocina de la región mezcla lo mejor de la comida tradicional italiana con los ingredientes de la montaña. Así, es reconocida por sus salamis y carnes locales, que dan lugar a platos como la carbonada, carne de res guisada con vino, cebolla y especias. También son famosos sus quesos, como el Fontina, utilizado en elaboraciones como la Fonduta Valdostana y la Seupa à la Vapelenentse (Sopa de Valpelline).

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