El personal de emergencias sigue alerta en Navidad tras un año intenso: del apagón a las lluvias históricas y la ola de incendios forestales

A las puertas de los primeros festivos navideños son muchos los madrileños que preparan la maleta para disfrutar de unos días de vacaciones. El ajetreo del resto del año se tomará cierto descanso en el grueso de las empresas e instituciones de la región, pero no en la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112), el organismo que hace frente a los incidentes que ocurren dentro de las fronteras de la Comunidad.
El ente mantendrá activados durante las próximas semanas todos sus recursos para garantizar la respuesta ante cualquier imprevisto que pueda acaecer en unos días en los que los desplazamientos y las reuniones fuera de casa se multiplican. Isabel Díaz Ayuso y el consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, han visitado la sede de la Agencia, situada en Pozuelo de Alarcón, para desearle una feliz Navidad a todo el personal que pasará trabajando las fiestas. «Dejan para más adelante estar con sus familias, con sus seres queridos, para cuidarnos a los demás, para estar al frente de estos equipos de élite que son los mejores», ha valorado la presidenta, que todos los años por estas fechas incluye en su agenda una visita a las instalaciones para hacer un reconocimiento al personal.
De acuerdo con el Ejecutivo regional, más de 6.000 profesionales de intervención estarán activados las próximas semanas. Entre ellos figuran 1.680 bomberos, 288 agentes forestales y 29 brigadas forestales. También estarán al pie del cañón otros 4.000 efectivos de emergencias, las plantillas de policía local de los municipios madrileños, así como 113 agrupaciones de voluntarios de Protección Civil que suman más de 3.500 participantes.
«La Comunidad de Madrid actúa, coordina y responde», ha remarcado la presidenta. «Los madrileños y quienes nos visitan están en las mejores manos con un equipo preparado, con experiencia, que sabe adelantarse para acompañarnos en cualquier situación y que podamos celebrar en libertad momentos tan especiales», ha añadido.
Los días que restan hasta el 31 de diciembre pondrán el broche a un año que ha sido intenso para los trabajadores de los cuerpos de emergencias, ya que han tenido que enfrentarse a situaciones desconocidas. El primer gran episodio con el que hubo que lidiar ocurrió en marzo y duró varios días: fue el temporal de lluvias que dejó registros de precipitaciones desconocidos en Madrid en los últimos 135 años. El Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones en (INUNCAM) durante 33 días consecutivos y en ese periodo se recibieron más de 350.000 llamadas en la centralita del 112, unos avisos que derivaron en más de 1.000 expedientes relacionados con inundaciones. «La actuación del Cuerpo Bomberos de la Comunidad de Madrid y la empresa pública Canal de Isabel II fue decisiva para hacer frente a este acontecimiento», han recordado desde el Ejecutivo regional.
El segundo desafío sin precedentes llegó al mediodía del pasado 28 de abril, cuando un apagón masivo dejó al país en la penumbra durante más de 12 horas en algunas casos. Aquel día se llegaron a gestionar más de 33.000 llamadas y se desplegaron casi 400 intervenciones.
El verano trajo varios incendios de entidad en los que llegaron a intervenir más de 6.000 efectivos adscritos a la agencia. Bomberos, forestales, policías locales o voluntarios de Protección Civil lucharon contra el fuego en localidades como Villamanta, Aranjuez, Tres Cantos o Colmenar Viejo, términos municipales que sufrieron los episodios más graves. La presidenta ha recordado este lunes que no solo se trabajó en la Comunidad de Madrid, sino que hubo personal que se desplegó en otras autonomías porque tienen la convicción de ayudar en cualquier territorio que lo precise.
En este sentido, Díaz Ayuso ha aludido al reciente traslado de un grupo de forestales madrileños a Barcelona para integrarse en el operativo desplegado para frenar el avance de la peste porcina africana (PPA) después de haber detectado varios casos en jabalíes del Parque Natural de Collserola.