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Clamor en las calles de Madrid por una huelga general ante la falta de soluciones a la crisis de la vivienda: «Ya nos hace falta»

El descontento por la vivienda no solo vive en Sol. Decenas de miles de personas han abarrotado también este sábado las calles del centro de Madrid ante la indignación por el rechazo este viernes en el Congreso de los Diputados de los dos decretos de vivienda que habían sido aprobados por el Gobierno. El enfado, la rabia y el reclamo de más medidas para paliar la situación que se vive con el alquiler han sido así las protagonistas de una mañana en la que los miles de asistentes han exigido, además, elevar la presión sobre las instituciones. El camino, ir hacia una huelga general.

Mientras el presidente de Gobierno lleva a cabo un periodo de reflexión sobre una posible convocatoria electoral, pasadas las 12.00 horas cuatro marchas han salido desde distintos puntos de la capital para acabar confluyendo en Cibeles. Entre pancartas de ‘alquileres asequibles’ o ‘vivienda justa’, todos los asistentes han vuelto a repetir la que es una de las imágenes más sonadas de estos días: la de miles de personas agitando sus llaves en el aire en señal de protesta.

Ni siquiera la lluvia ha evitado que la protesta inunde multitud de calles de la capital, desde la Gran Vía, hasta el Paseo del Prado y pasando por la Puerta de Alcalá, una manifestación que ha tenido lugar sin incidentes y que ha contado con el apoyo de 70.000 personas según la Delegación de Gobierno de Madrid, pero 500.000 según el Sindicato de Inquilinas, la organización que había convocado las marchas en la capital y en otras 50 ciudades españolas este fin de semana. La manifestación ha contado además con el apoyo de muchos jóvenes, pero también de todo tipo de familias y de personas de todas las edades.

«Ayer constatamos que tenemos un Congreso secuestrado por el rentismo, totalmente separado de la realidad de las calles», ha declarado ante la prensa la portavoz de esta organización, Valeria Racu: «Ayer vimos como la derecha está totalmente arrodillada a la especulación y a los buitres e incluso es capaz de votar en contra de lo que piden y necesitan sus propios votantes».

Frente a ello, Racu ha señalado que en las calles no se vive «desesperanza desilusión o tristeza», sino una «energía» que hace tiempo que no se veía. «Esa energía viene de demostrar que ocho días de presión popular son capaces de hacer mucho más que ocho años de Gobierno progresista. Lo que se está demostrando es que el poder vuelve a las calles», ha declarado también la portavoz, quien ha confirmado que siguen trabajando en la convocatoria de una huelga general y que ya ha habido una primera reunión con los sindicatos generales para organizarla y poder llevarla a cabo.

Los manifestantes han contado también con el apoyo de Podemos. Su secretaria general, Ione Belarra, y de la eurodiputada y ‘número dos’ de la formación morada, Irene Montero, han llamado en el mismo sentido «a acabar con el negocio de la vivienda» y a «paralizar el país» con una huelga general.

«Ya nos hace falta»

La petición de huelga ha sido así el gran reclamo de la jornada. María José, de 66 años, ha sido una de las asistentes a la manifestación, a la que ha acudido, asegura a 20minutos, para protestar igualmente «por la vivienda, por la sanidad y por las escuelas infantiles». «Es indigno que la gente se tenga que echar a la calle para manifestarse por una vivienda digna y que nos hagan esto… todo es indignante». El camino que reclama, por tanto, es ir a la huelga general: «Ya nos hace falta».

Lo mismo opinan Ariadna e Irene, ambas de 29 años, quienes creen que esa huelga nacional es efectivamente el siguiente paso que hay que dar después de que no se hayan aprobado medidas para paliar los precios del alquiler y de la vivienda. Pese a ello, no se muestran optimistas en que el futuro sea mucho más halagüeño que la situación actual. «Por desgracia, pese a toda la movilización que está habiendo no tiene pinta que vaya a cambiar mucho la cosa«, declara la primera de ellas. «Vamos abocados a unas elecciones generales donde creo que por desgracia va a salir algo mucho peor de lo que hay ahora. Realmente da miedo lo que viene», añade de igual forma Irene.

Para Francisca, de 78 años, la huelga es el mejor camino porque es «la única forma de demostrar la fuerza de los obreros». «Veremos qué pasa ahora y tenemos que esperar si se convocan las elecciones, pero los que estamos aquí vamos a seguir aquí dando la cara y luchando», considera Colmo, de 29 años.

«Madrid será la tumba del rentismo»

Entre gritos de protesta como ‘Hacia la huelga general’, ‘La Ley de Vivienda es una mierda’ o ‘Madrid será la tumba del rentismo’, las calles de Madrid han seguido este sábado criticando al Ejecutivo por sus años de gobierno, pero igualmente han reprochado la gestión del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid. En este sentido, se ha seguido reclamando la renovación automática de los alquileres, los topes a las rentas o la limitación de compra a los llamados «fondos buitre».

En Cibeles, después de que las cuatro marchas hayan sido recibidas con aplausos, un pequeño escenario en el centro de la plaza ha acaparado todas las miradas. «Hemos hecho historia y hemos hecho que el desahucio de Maricarmen sea un punto de no retorno de todo lo que sufrimos en esta crisis de vivienda. Ya no hay vuelta atrás», ha declarado Alicia del Río, otra de las portavoces del Sindicato y a la que la plaza no ha dejado de aplaudir a cada palabra que decía.

Con voz afónica tras siete días ya dando el callo en Sol y atendiendo a un sin fin de medios de comunicación, Del Río ha dado por finalizado «el tiempo de los propietarios» y ha destacado que es ahora cuando comienza «la verdadera legislatura de la vivienda», una que emanará, ha dicho, desde el poder popular: «Nos necesitamos todos unidos para conseguir una verdadera huelga general que cambie la historia del país».

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