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Así es la pista de esquí más pequeña del mundo: apenas 20 metros en una bonita ciudad de Suiza

En España se puede presumir de tener algunas de las mejores estaciones de esquí de toda Europa, como por ejemplo Baqueira-Beret o Formigal-Panticosa, ambas en los Pirineos. Pero pasada la cordillera y la frontera con Francia también se pueden encontrar impresionantes pistas, sobre todo en los Alpes. Eso sí, alguna que otra destaca no por su magnitud ni por el entorno en el que se encuentra, sino por sus características.

Es el caso de una futura pista de esquí que estará ubicada en la ciudad de Saint-Gall, el centro socio-económico del este de Suiza y cuya catedral es Patrimonio de la Humanidad. A pesar de que en el país alpino hay numerosos enclaves impresionantes para hacer descensos, lo cierto es que este no tiene nada que ver con el resto de remontes que puede haber en las estaciones cercanas. Además, está rodeado de polémica.

La pista de esquí en Saint-Gall: una obra de arte

Saint-Gall puede entrar en el Libro Guinness de los Récords por un motivo muy curioso: en las próximas semanas, esta ciudad podrá presumir de tener la pista de esquí más pequeña del mundo, pero es que además no estará en una de las imponentes montañas que rodean a la urbe, sino que se ubicará en pleno núcleo urbano. Además, tampoco tiene nada que ver con el deporte de invierno en sí, sino con el arte.

Se trata de una propuesta de la compañía IG Skilift AG, salida de la mente de la artista Anita Zimmerman, una de las fundadoras de la empresa. Constará de una pista de solo 20 metros que se construirá alrededor de un edificio abandonado de tres plantas en Schneebergstrasee, una de las avenidas más largas que hay a las afueras del núcleo urbano y que está situada en la falda del bosque Bernegg (Berneggwald). Sin duda, una absoluta peculiaridad en lo que a remontes y descensos se refiere.

El proyecto tiene como objetivo traer de vuelta los deportes de invierno a la ciudad, sobre todo después de los problemas que están sufriendo las grandes estaciones por la escasez de nieve a causa del cambio climático, una problemática sobre la que también espera concienciar esta singular pista de esquí de apenas una veintena de metros. Eso sí, la original propuesta, que parece encaminada a inaugurarse durante las próximas semanas, no siempre ha tenido el apoyo popular.

Desde que se anunció la intención de construir esta minúscula pista de esquí, los vecinos temieron que la atracción se convirtiera en un nuevo Ischgl, una pequeña villa del Tirol en Austria conocida por sus fiestas aprés-ski (después del esquí), algo muy criticado por muchos. Desde la compañía aseguran que no será así, sino que se trata de una obra de arte que, si todo sigue según lo previsto, se completará muy pronto.

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