Así es la casa gallega donde Mario Casas rodó ‘Zeta’: puedes dormir ahí por 290 euros la noche

Algunas localizaciones de cine se clavan en la mente de los espectadores. Este es el caso de la vivienda gallega que sirvió de escenario para Zeta, la película dirigida por Dani de la Torre y protagonizada por Mario Casas. Situada en un rincón privilegiado de la Ribeira Sacra, junto a las aguas del río Miño, esta casa se convirtió en el hogar del protagonista durante el rodaje. Lo más llamativo es que este escenario no es inaccesible, sino que cualquier persona puede alojarse en él.
Está rodeada de naturaleza y quizás uno de los aspectos más atractivos es que la propiedad tiene el río prácticamente a sus pies. Se trata de Casa Morriña, que posee una estética marcada por la piedra tradicional gallega, los viñedos de las montañas cercanas y la conexión directa con el agua. Unos atributos que llamaron la atención del equipo de Zeta.
Así es Casa Morriña, el escenario de ‘Zeta’
La casa fue rehabilitada en 2019 y combina la arquitectura original con una reforma algo más contemporánea. Gracias a esa obra incorporó amplias cristaleras que permiten disfrutar del paisaje desde el interior. Actualmente, el alojamiento está disponible en Airbnb por unos 290 euros por noche.
Se encuentra en A Veiga, una pequeña aldea del municipio lucense de Chantada con muy pocos habitantes. Esto quiere decir que es un entorno perfecto para todas esas personas que buscan escapar del ruido y disfrutar de la naturaleza.
La vivienda cuenta con dos plantas. En la parte inferior se encuentra la cocina-comedor, un aseo y el acceso al patio y al porche, mientras que arriba se sitúan los dos dormitorios y un salón con sofá cama. Uno de sus mayores atractivos es que desde el propio porche es posible acceder al río Miño, cuyas aguas permanecen tranquilas en este tramo que está entre dos presas.
El entorno permite disfrutar de numerosas actividades al aire libre y aprovechar su privilegiada ubicación. Además de pescar, los huéspedes tienen la posibilidad de alquilar diferentes embarcaciones para recorrer la zona, entre ellas, kayaks, pedaletas o tablas de paddle surf.
Aunque el alojamiento admite ir con niños de cualquier edad, no está especialmente recomendado para los más pequeños. La vivienda cuenta con escaleras sin barandilla y su porche tiene acceso directo al agua, sin ningún tipo de protección o barrera, por lo que las familias que viajen con niños deberán extremar las precauciones.