Un nuevo fármaco contra el cáncer de páncreas también logra reducir tumores de pulmón en más del 30% de los pacientes

Un fármaco que acaba de recibir la aprobación en Estados Unidos para tratar determinados casos de cáncer de páncreas avanzado ha mostrado también resultados prometedores frente al cáncer de pulmón no microcítico, el tipo más frecuente de cáncer pulmonar. En un ensayo clínico de fase 1/2, el tratamiento con daraxonrasib consiguió reducir el tamaño de los tumores en más del 30% de los pacientes tratados, según recoge la revista Nature.
El medicamento, denominado daraxonrasib y comercializado en Estados Unidos como Rasonque, actúa sobre proteínas de la familia RAS, implicadas en el crecimiento de numerosos tumores. En el ensayo participaron pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado cuyos tumores presentaban mutaciones en proteínas RAS y que ya habían recibido otros tratamientos.
Los resultados del estudio han sido publicados en The New England Journal of Medicine bajo el título “Daraxonrasib or Chemotherapy in Previously Treated Metastatic Non–Small-Cell Lung Cancer”, con Kathryn Arbour como autora principal. Nature destaca que, en el grupo de pacientes tratados con determinadas dosis de daraxonrasib, la tasa de respuesta objetiva confirmada fue del 42%.
Efectos adversos
En concreto, entre los pacientes que recibieron dosis de entre 160 y 220 miligramos y que no habían sido tratados previamente con docetaxel, 38 personas habían recibido antes quimioterapia basada en platino y tratamiento anti-PD-(L)1. En este grupo, la tasa de control de la enfermedad alcanzó el 89%, mientras que la supervivencia libre de progresión mediana fue de 8,3 meses y la supervivencia global mediana de 16 meses.
Los investigadores también analizaron la seguridad del tratamiento. En este grupo de dosis, el 25% de los pacientes sufrió efectos adversos relacionados con el tratamiento de grado 3, siendo los más frecuentes la erupción cutánea, que apareció en un 8%, y la diarrea, en un 3%. No se registraron efectos adversos relacionados con el tratamiento de grado 4 o 5 en este rango de dosis.
El interés del daraxonrasib se explica por su mecanismo de acción. Las proteínas RAS intervienen en las señales que regulan el crecimiento celular y sus mutaciones aparecen en distintos tipos de cáncer, incluidos tumores de páncreas, pulmón y colon. Durante años se consideró difícil actuar directamente sobre estas proteínas, pero el desarrollo de nuevos inhibidores ha abierto una nueva vía para atacar estos tumores.
El fármaco funciona como una especie de “pegamento molecular”: se une primero a una proteína celular denominada ciclofilina A y el complejo resultante puede unirse a proteínas RAS normales y mutadas, interfiriendo en las interacciones que necesitan para transmitir sus señales. Este mecanismo permite actuar sobre diferentes mutaciones RAS, en lugar de limitarse a una única variante.
Los resultados en pulmón llegan después de los obtenidos en cáncer de páncreas. En un ensayo con 500 pacientes con cáncer de páncreas avanzado, el daraxonrasib prácticamente duplicó la supervivencia media frente a la quimioterapia, hasta 13,2 meses frente a 6,7 meses. Estos resultados llevaron a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) a aprobar el fármaco el pasado 26 de agosto para determinados pacientes con cáncer de páncreas metastásico.
Resultados «prometedores» pero con cautela
“Consideramos que los resultados son increíblemente prometedores”, afirmó Kathryn Arbour, oncóloga especializada en tumores torácicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y una de las autoras del estudio, según recoge Nature. La especialista añadió: “Son tiempos emocionantes”.
No obstante, los resultados en cáncer de pulmón todavía no permiten considerar el daraxonrasib un tratamiento establecido para esta enfermedad. El estudio publicado es de fase 1/2 y ya está en marcha un ensayo de fase 3 en el que pacientes con cáncer de pulmón no microcítico con mutaciones RAS serán asignados para recibir daraxonrasib o docetaxel. Los resultados de este estudio serán importantes para determinar si el medicamento puede convertirse finalmente en una nueva opción terapéutica para estos pacientes.
Además, Nature señala que algunos pacientes del estudio inicial desarrollaron de nuevo crecimiento tumoral después de haber respondido al tratamiento, lo que pone de manifiesto uno de los principales retos: comprender cómo aparece la resistencia al fármaco. “Realmente estamos empezando a conocer los mecanismos de resistencia”, explicó Arbour.