El túnel bajo la Plaza Mayor reabre este viernes tras las obras de urgencia para frenar la corrosión

Tras una inspección rutinaria en junio que hizo saltar las alarmas sobre el estado del túnel de la calle Toledo bajo la Plaza Mayor, las obras de rehabilitación de la estructura terminan este viernes. El subterráneo volverá a abrirse al público tras sellar las goteras que estaban provocando la corrosión de la estructura, afectando a las vigas y provocado fisuras, tal y como informan fuentes del área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid. Las obras comenzaron dos días después de dicha revisión por la urgencia de la intervención para frenar la degradación y asegurar la estructura.
El túnel mide 593 metros y conecta las calles de Toledo y Atocha con la calle de San Felipe Neri. También las obras han obligado a ocupar durante el verano 400m2 de superficie del sector suroeste. En ese espacio se han retirado los adoquines, se ha demolido la losa existente y se han sustituido las placas alveolares -losas de hormigón que permiten repartir la carga y el peso- afectadas por las filtraciones de agua. Tras esto, se ha instalado una nueva losa con una capa impermeable sobre la que se recolocarán los adoquines originales.
Dentro del túnel se han renovado los paramentos y el techo, saneado desperfectos y aplicado una nueva capa de pintura más resistente. También se ha renovado toda la señalización y se ha adecuado la geolocalización que permite identificar la posición de cualquier incidencia de manera inmediata para los servicios de emergencia y de conservación como en el resto de túneles urbanos de la ciudad. Asimismo, se ha renovado el pavimento, especialmente en las rampas.
El tráfico se restaura tras dos meses cortado
Ahora, el tráfico por el subterráneo se restaurará tras dos meses completamente cortado, aunque se han mantenido operativos los accesos a los aparcamientos subterráneos desde la calle de Atocha y salir por la calle de Felipe III. Desde el propio subterráneo, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, detalló en julio que estas obras eran necesarias porque «en unas inspecciones de conservación y mantenimiento» se encontró la estructura «bastante deteriorada».
Respecto al funcionamiento de estas inspecciones rutinarias de los túneles de Madrid, la delegada expone que son revisiones que realizan «en los 40 túneles de la ciudad de Madrid» para mantenerlos «en las mejores condiciones de conservación». Los túneles urbanos de Madrid son gestionados en su totalidad las 24 horas de los 365 días del año desde el centro de control de Azca. En total, suman 40 infraestructuras con más de 40 kilómetros de longitud por los que circulan al día más de un millón de vehículos, según estimaciones del área municipal.