El Tren Amarillo, la ruta con las mejores vistas panorámicas de los Pirineos

Un «canario» recorre desde hace un siglo las cumbres de los Pirineos Orientales. Así es como apodaron los habitantes de la región a su emblemático Tren Amarillo, el ferrocarril de vía métrica más alto de Europa. Este supera un desnivel de más de mil metros y nos regala unas vistas maravillosas de la cordillera.
Un tren histórico
Originalmente, el Tren Amarillo se desarrolló para conectar las altas mesetas de la Cerdaña con el resto de los Pirineos Orientales. Ahora, se ha convertido en una fantástica atracción turística donde pequeños y grandes disfrutarán de un interesante recorrido en un tren histórico y de una panorámica sin igual desde las ventanas.
El ferrocarril inicia su travesía en Villefranche-de-Conflent y recorre 63 kilómetros a 30 km/h hasta Latour-de-Carol, ambas en territorio francés, pero muy cerca de la frontera con España. Para reservar nuestro asiento en esa travesía mágica, hay que comprar los billetes en las estaciones o en línea.
Túneles, puentes y una panorámica sin igual
Por el camino, podremos observar desde pequeños pueblos hasta iglesias románicas, además de macizos como Le Cambre d’Aze, Canigó o Le Carlit y los valles de Têt y Eyne. Además, el Tren Amarillo pasa por Bolquère, la estación más alta de Francia, que se encuentra a una altitud de 1.593 metros sobre el nivel del mar.
En total se atraviesa 19 túneles y dos viaductos catalogados como monumentos históricos, Séjourné y Gisclard. Este segundo es el último puente ferroviario suspendido de Francia y nos hará, literalmente, atravesar el vacío.
Este espectacular paisaje cambiante lo podremos observar bajándonos en alguna de las 14 paradas bajo demanda o bien desde los propios vagones. Estos combinan la esencia histórica con la modernidad, para ofrecer a los viajeros la máxima comodidad durante el viaje.
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