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Lavapiés, el nuevo ‘Soho’ madrileño en pleno centro donde se puede comprar por debajo este precio

La casa prefabricada de Amazon ideal para el verano: dos dormitorios, una cocina y aire acondicionadoLlevaba dos décadas sin suceder: el precio de la vivienda en España alcanza su máxima subida y estas son las ciudades donde es más caro comprar

Madrid amplía su centro más allá de Sol y Gran Vía. El suroeste de Lavapiés, tradicional enclave del Rastro y de la cultura popular, se ha transformado en una de las zonas más vibrantes y demandadas por quienes buscan un estilo de vida moderno, multicultural y alejado del turismo masivo. Un barrio con alma bohemia que lo ha convertido en el Soho madrileño y donde es posible comprar por debajo de los 6.000 euros el metro cuadrado.

Aunque Lavapiés ha experimentado un proceso de revitalización y rehabilitación en los últimos años, sus precios mantienen una atractiva relación calidad-precio frente a otros barrios céntricos.

Según las operaciones gestionadas por Engel & Völkers en el primer semestre del año, el precio medio de la vivienda en las direcciones más emblemáticas se sitúa entre los 5.400 y 6.300 euros el metro cuadrado, con subidas anuales en torno al 6%.

Comprador europeo, joven y sin hijos

Según datos de Engel & Völkers, el cliente internacional comparte al 50% con el nacional las transacciones realizadas en el barrio. Del total de las transacciones realizadas por extranjeros en Embajadores, el comprador europeo —francés, británico o irlandés— acapara el 90%, mientras que el 10% restante son americanos. Todos ellos en un rango de edad entre los 28 y 50 años, soltero o con pareja, y sin hijos.

“Es una zona que ha sabido conservar el alma histórica de Madrid, pero al mismo tiempo ofrece anonimato, modernidad y una vida cultural inagotable. Esa mezcla es la que está atrayendo a un comprador joven, europeo y con inquietudes culturales”, explica Carmen Tomás, directora de ventas de Centro en Engel & Völkers Madrid.

Sobre los precios, que han experimentado incrementos entre el 5% y el 6% en el último año, como se puede apreciar en la tabla superior, se mueven entre los 5.670 euros por metro cuadrado en Lavapiés a los 6.300 de la Plaza Tirso de Molina, mientras que en Embajadores se mueven en torno a los 6.150 euros el metro cuadrado, según las operaciones realizadas por Engel & Völkers.

E. Sanz

Tal y como recuerdan desde Engel & Völkers, El Rastro comenzó siendo un lugar de intercambio y trueque de ropa de segunda mano y se ha convertido en un referente de artesanía, moda, complementos, artículos para mascotas, decoración, antigüedades, anticuarios y restauradores, que junto al tradicional mercado de segunda mano de cromos, discos y revistas lo convierte en universo único. Y, todo ello, junto a edificios y lugares históricos y una infinita oferta gastronómica y cultural que va desde los castizos y típicos bares al Museo de Artes Populares.

Los compradores no buscan viviendas inteligentes ni sostenibles a toda costa. «Aquí no prima tanto la domótica o la eficiencia energética, aunque sí hay rehabilitaciones con excelentes calidades. Lo que enamora es el encanto histórico, el soul del barrio”, apunta Carmen Tomás. “Los clientes de esta zona no buscan solo un inmueble, buscan un estilo de vida: moderno, vanguardista y culturalmente activo, pero en una zona histórica, con vida de barrio y con precios todavía contenidos respecto a Palacio o Cortes”, resume la experta de Engel & Völkers.

Interior de una vivienda en Lavapiés. (Engel & Völkers)

La frontera entre Embajadores y Palacio se ha difuminado, pero solo en las calles limítrofes. Mientras que Palacio sigue ofreciendo grandes propiedades de 120 a 300 metros cuadrados en edificios históricos y representativos, Lavapiés mantiene su oferta de viviendas más compactas y asequibles. Aun así, la proximidad a calles emblemáticas como Bailén, Toledo o la zona del Teatro Real genera una cierta continuidad urbana.

Según Engel & Völkers, las viviendas más demandadas tienen entre 27 y 90 metros cuadrados, con distribuciones funcionales, buena luz natural, balcones y, si es posible, techos altos y elementos arquitectónicos originales. Las zonas comunes o los garajes no son imprescindibles, aunque muchos compradores adquieren vivienda para disfrutarla, también hay un importante perfil inversor que apuesta por el alquiler residencial o temporal.

«El barrio combina rentabilidad con potencial de revalorización, gracias a su creciente atractivo cultural y social. Es una zona que sigue evolucionando, pero que conserva su esencia. Eso es lo que la hace única y lo que seguirá atrayendo a compradores que buscan algo más que ladrillos: buscan historia, cultura y vida”, concluye Carmen Tomás.

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