Este pueblo burgalés presume del mayor mar de girasoles del país y casi nadie lo sabe

El verano de 2025 es prácticamente historia, pero eso no significa que no se puedan hacer escapadas por España para contemplar algunos de los espectáculos de la naturaleza más apasionantes. Muchos son conocedores de la floración de la lavanda en la comarca de la Alcarria, pero pocos saben que en Castilla y León, en concreto en la provincia de Burgos, se puede vivir una imagen de postal muy similar, esta vez con tonos dorados: en esta época, los mares de girasoles tiñen de amarillo gran parte de los campos que rodean el pueblo de Briviesca.
Esta preciosa localidad, capital de la comarca de La Bureba, no solo puede presumir de tener un patrimonio arquitectónico apasionante, sino que sus alrededores tienen un encanto especial entre los meses de julio y septiembre gracias a los millones de girasoles que florecen a su alrededor. De esta manera, hacer una excursión al municipio burgalés antes de que se acabe oficialmente el verano es una alternativa idónea para pasar unas horas explorando un lugar lleno de magia.
Briviesca, la villa de espíritu medieval y llena de girasoles
El origen de Briviesca se remonta al siglo I a.C, cuando los autrigones se asentaron en la zona, pero fue durante la Edad Media comenzó su época de mayor esplendor gracias a su cercanía al Camino de Santiago. De hecho, todavía se conservan algunos tesoros arquitectónicos medievales, como su impresionante Monasterio de Santa Clara o la Iglesia de San Martín, ambos del siglo XVI; de unos años antes es la Colegiata de Santa María la Mayor, una de las primeras de España.
Eso sí, en su alucinante casco histórico se pueden encontrar un sinfín de maravillas más, desde numerosas casas palaciegas hasta su espectacular Plaza Mayor, dominada por un increíble templete de comienzos del siglo XX. Por lo tanto, Briviesca es uno de los mejores destinos para los amantes de la arquitectura y la historia, aunque después de descubrir todos y cada uno de los secretos que se ocultan en su centro urbano, es hora de dirigirse a las afueras para poder observar una estampa inolvidable.
Tras pasear por el pueblo, al que Azorín calificó como «el corazón de Burgos» según la web de turismo provincial, hay que explorar los inmensos campos de girasoles que rodean a la localidad y que dan al pueblo ese aspecto tan bucólico y de cuento de hadas que tantos turistas atrae cada año. A finales de verano es cuando estas flores brillan con todo su esplendor, lo que hace de Briviesca uno de los mejores pueblos que se pueden visitar en el mes de septiembre.
Cómo llegar a Briviesca
La localidad de Briviesca se ubica a tan solo media hora por carretera de la ciudad de Burgos. Para ir desde la capital provincial, tan solo hay que tomar la AP-1 durante los casi 45 kilómetros que separan ambas poblaciones, para, a escasa distancia del pueblo, enfilar la CL-632, que va hasta el casco urbano. También se puede llegar en transporte público.