Salud

España encabeza el consumo mundial de benzodiacepinas

España se sitúa a la cabeza en todo el mundo en el consumo de benzodiacepinas. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo dependiente de las Naciones Unidas, advierte en su último informe que, en 2021, España fue el país que más consumió estos fármacos.

Concretamente, un promedio de 110 personas por cada 1.000 han consumido una dosis de benzodiacepina al día, según denuncia la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Se trata de un medicamento utilizado para trastornos de ansiedad o insomnio, principalmente, cuyo elevado consumo por parte de la población «responde a la falta de una respuesta adecuada por parte de la sanidad pública a los problemas de salud mental».

¿Qué son realmente estos fármacos?

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha confirmado el aumento en la ingesta de psicofármacos en los últimos 10 años en más de 10 puntos. «Entre 2019 y 2021, años de pandemia, el aumento ha sido de más de 6 puntos, pasando de una dosis diaria de 86,93 en 2019 a una de 93,04 dosis diarias por mil habitantes en el año pasado», recoge la OCU.

Las benzodiacepinas son los fármacos «tranquilizantes o inductores del sueño más utilizados en la práctica clínica«, aunque existe controversia con su eficacia y seguridad, sobre todo en pacientes con trastornos adictivos previos, tal y como recoge la ‘Guía consenso para el buen uso de las benzodiacepinas publicada por Sanidad‘.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, más de un tercio de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo los más comunes la ansiedad y la depresión, que se han multiplicado tras el estallido de la pandemia. «Desde entonces, más del 40% de la población española ha acudido al psicólogo o al psiquiatra por problemas de ansiedad, y más del 30% por problemas de depresión», añade la OCU.

En este sentido, las benzodiacepinas más conocidas y consumidas entre la población son las siguientes: Diazepam (Valium), Alprazolam (Trankimacin) o Lorazepam (Orfidal). Este tipo de fármacos puede tener diversas utilidades clínicas, como ansiolíticos, hipnóticos, antiepilépticos, relajantes musculares y asistencia al alcohol u otras drogas.

Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso central. «Se absorben rápida y completamente por vía oral, alcanzando un pico de acción entre la media y las dos horas después de la toma», añaden en la guía,

Efecto rebote, tolerancia y abstinencia

No obstante, aunque su consumo se ha potenciado, las benzodiacepinas pueden provocar efectos en nuestra salud, así como rebote, tolerancia, abstinencia y problemas de adicción.

Como añade la OCU, su uso está «acotado en el tiempo a unas pocas semanas» para prevenir estas consecuencias. Tienen un efecto rebote porque, si se consumen por trastornos de ansiedad, la persona puede volver a experimentar los síntomas al finalizar el tratamiento. Por eso, se produce una tolerancia al fármaco, y la persona empieza a necesitar más dosis para poder obtener los mismos efectos que al comienzo del tratamiento.

Por otro lado, el uso simultáneo de estos fármacos con el alcohol puede aumentar el riesgo de depresión del sistema nervioso central, por lo que está completamente contraindicado. «La combinación en dosis altas puede llegar a producir depresión respiratoria, sedación profunda, hasta coma y muerte», añaden en la guía de Sanidad.

Más terapia y menos pastillas

Desde la OCU denuncian que «la falta de profesionales en salud mental en el Sistema Nacional de Salud y la medicalización de los problemas mentales son factores que contribuyen al aumento en el consumo de psicofármacos». Por eso, piden «más terapia y menos pastillas» para atender los problemas psicológicos de la población.

Los problemas de salud mental no han parado de crecer en los últimos tiempos. «Aunque ya estamos viendo la luz al final del túnel, muchas personas sufren el impacto psicológico que ha tenido la pandemia, y cuando acuden al Sistema Nacional de Salud, la solución que reciben son pastillas», critican en la organización.

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