El pueblo de La Rioja con un curioso casco antiguo con bodegas bajo las casas

Los algo más de 300 kilómetros que lo separan de Madrid son solo un espacio, porque nada más adentrarte en sus calles medievales, San Vicente de la Sonsierra quedará para siempre marcado en tu recuerdo. Entre los atractivos de este destino riojano están sus empinadas calles repletas de casonas y palacetes que son el mejor marco rural para una escapada especial. Y no es lo único, porque en este pueblo que está a tiro de piedra de Logroño, te encontrarás también con sorpresas interesantes, especialmente si eres amante del buen vino.
La visita empieza por todo lo alto
Uno de los mejores planes nada más pisar San Vicente de la Sonsierra es recorrer la fortaleza medieval encaramada en la colina que domina el río Ebro. Con su espectacular silueta, el castillo y la torre del homenaje ofrecen una privilegiada panorámicas de los maravillosos paisajes de viñedos. Eso sí, ve con ganas de andar y lleva calzado cómodo porque abordar las cuestas y las empindas calles del antiguo nucleo medieval conlleva un esfuerzo importante.
Qué ver dentro del recinto fortificado
Durante el recorrido, además de las casas blasonadas de piedra y algún que otro palacete, te encontrarás con la imponente iglesia de Santa María la Mayor, un templo del gótico tardío (siglo XVI) con una pila bautismal en su interior del siglo XIII y otras sorpresas, como el magnífico retablo renacentista. También en lo alto del cerro podrás visitar una emblemática construcción del siglo XVII: la Torre del Reloj, que destaca tanto por tener un valioso mecanismo de 1675, como por ofrecer unas vistas excepcionales del valle y los viñedos de La Rioja Alta.
Otro de los lugares para visitar es la Plaza Mayor donde, además de una curiosa fuente (de 1882) adornada con cisnes, se encuentra el ayuntamiento y el palacio Gil Aguiriano, ambos del siglo XVIII.
Un casco histórico muy peculiar
Y en una combinación perfecta entre patrimonio y entorno natural, no se puede pasar por San Vicente de la Sonsierra sin regalarse la oportunidad de degustar sus magníficos vinos, el alma de esta comarca. De hecho, con poco más de 1000 vecinos, esta villa medieval cuenta con más de 15 bodegas y es uno de los municipios con más producción de vino por habitante. Una curiosidad de este destino es que muchas de las viviendas del casco urbano mantienen los tradicionales calados, galerías subterráneas que en la antigüedad (siglos XVI al XVIII) se utilizaban para la crianza y conservación del vino a una temperatura constante durante todo el año.
Los sabores de La Rioja con una copa de vino
Después de subir y bajar calles seguro que cogerás con ganas el momento de sentarte a la mesa. Y puedes hacerlo en alguno de los restaurantes del centro o en otro escenario más pintoresco: las bodegas tradicionales que se encuentran excavadas en la roca. Elijas la opción que elijas, además de degustar el vino de la tierra, también podrás tomar las típicas patatas a la riojana, el bacalao a la riojana e incluso el pantorrillo, un guiso muy peculiar elaborado con callos, manitas de cordero lechal y tripas, solo apto para los que se atreven con todo.
Qué visitar cerca de San Vicente de la Sonsierra
Tan solo cuatro kilómetros por carretera separan San Vicente de la Sonsierra del conjunto arqueológico de Santa María de la Piscina, ubicado en torno a la ermita románica del mismo nombre. Incluye un poblado de viviendas semirrupestres y restos de fortificaciones o talayas. Situado en medio de un paisaje de viñedos, este poblado medieval es el mejor conservado de La Rioja.