Un especialista desmonta uno de los grandes mitos de las hemorroides: «Todos las tenemos»

Aunque solemos hablar de las hemorroides como si fueran una enfermedad, lo cierto es que todos las tenemos. Son unas estructuras vasculares situadas en la parte final del recto y el ano que forman parte de nuestra anatomía y cumplen una función importante. El problema comienza cuando aumentan de tamaño, se inflaman y empiezan a provocar síntomas.
“Las hemorroides o almorranas son como pequeños ‘cojines’ de venas que todos tenemos de forma natural en la zona final del recto y del ano. Ahí están para ayudar a controlar la continencia, es decir, a que no se nos escape nada sin querer”, explica el doctor Daniel Adolfo Melero-Montes, especialista en Cirugía General y Aparato Digestivo en HM Hospitales. Es cuando estas venas “se hinchan o se inflaman más de lo normal” por un aumento de la presión en la zona cuando aparecen los síntomas y se habla de enfermedad hemorroidal.
¿Y cómo podemos reconocerla? Entre los síntomas más habituales, el especialista señala el sangrado al ir al baño, generalmente de color rojo vivo y visible en el papel o en forma de goteo, además de picor, molestias o la aparición de un bulto en la zona. En ocasiones también puede existir dolor si se producen complicaciones. Sin embargo, hay un síntoma ante el que el médico pide especial precaución: el sangrado.
“Aunque en la mayor parte de los casos es por hemorroides, ese mismo síntoma puede deberse a otros problemas más serios”, advierte Melero-Montes. Por ello, recomienda consultar con un especialista ante cualquier sangrado, dolor persistente o un bulto que no mejora en unos días, en vez de asumir que se trata de hemorroides y automedicarse. De hecho, el médico recuerda que el dolor no es el primer síntoma que debe hacernos pensar en ellas y que puede estar relacionado con otros problemas, como una fisura o un absceso anal.
No normalizar el sangrado
El especialista insiste especialmente en no normalizar el sangrado sin conocer su origen. Debe ser valorado y estudiado por un especialista en coloproctología porque, según alerta, “dar por hecho el diagnóstico sin confirmarlo es precisamente lo que puede retrasar la detección de otros problemas más graves como el cáncer colorrectal”. Por tanto, la presencia de sangre no debería atribuirse automáticamente a las conocidas como almorranas.
También existe la creencia de que las hemorroides son prácticamente inevitables al cumplir años, algo que el especialista desmiente. Los hábitos tienen un peso importante. El estreñimiento, hacer demasiada fuerza al evacuar, permanecer muchas horas sentado, el sedentarismo, el embarazo y el parto, el sobrepeso, una dieta pobre en fibra o beber poca agua pueden favorecer que aparezcan problemas. A ello se suma que algunas personas presentan una predisposición genética.
La prevención, por tanto, pasa en buena medida por modificar algunos comportamientos cotidianos. Melero-Montes aconseja prevenir el estreñimiento tomando suficiente fibra —con alimentos como frutas, verduras y legumbres— y agua, evitar pasar demasiado tiempo sentado en el baño y no hacer fuerza en exceso. Moverse, combatir el sedentarismo, mantener un peso saludable y no aguantar las ganas de ir al baño son otras de sus recomendaciones. “Son medidas sencillas, pero muy efectivas para reducir el riesgo tanto de que aparezcan, como de que vuelvan a dar problemas”, destaca.
Y tener hemorroides sintomáticas tampoco significa necesariamente terminar en el quirófano. Según el especialista, la mayoría de los casos pueden controlarse mediante cambios de hábitos o tratamientos poco invasivos, mientras que la cirugía se reserva para determinadas situaciones. Las cremas y pomadas pueden aliviar temporalmente síntomas como el picor, la inflamación o las molestias, al igual que los baños de agua tibia o los cambios en la dieta en episodios leves. Pero el médico introduce un matiz importante: “Si la hemorroide ya está muy desarrollada, o el problema se repite constantemente, estos remedios se quedan cortos y solo tapan el síntoma un tiempo, mientras el problema de base sigue ahí”.