Economía

El BCE no cierra la puerta a más subidas de tipos ante la escalada de precios energéticos y una inflación persistente

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha asegurado que si bien el Consejo de Gobierno del organismo no puede anticipar el próximo movimiento de los tipos de interés, no cierra la puerta a acometer más alzas de cara a las próximas reuniones. La expolítica francesa ha puesto el foco en la resistencia de la economía de la eurozona, así como en la evolución de los precios energéticos, que puede derivar en una mayor presión sobre la inflación.

Durante su intervención tras aprobar una subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos, situando la tasa de referencia en el 2,5%, Lagarde ha hecho énfasis en la «capacidad de resiliencia» mayor de la esperada de la actividad, que se ve impulsada por el consumo privado y la demanda del sector público. Esta mayor expansión de la actividad en un contexto marcado por el conflicto en Oriente Próximo ha desencadenado en un aumento de los precios de la energía y de los alimentos, que mantendrán la inflación general por encima del objetivo durante la primera mitad de 2027.

Cabe recordar que ha revisado al alza la previsión de IPC tanto para el próximo ejercicio como para 2028, aunque mantiene la de este año en el 3%. «En las circunstancias actuales no le otorgamos ninguna importancia al tipo neutral», ha señalado durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, celebrada en Berlín. Dicha tasa, aquella que ni frena ni estimula la economía, está fijada por el BCE en el 2,5% y no sirve para determinar el rumbo de la economía.

En estas circunstancias, no descarta un posible encarecimiento del precio del dinero, aunque sea a costa de sacrificar el crecimiento. En cualquier caso, ha alertado de que la incertidumbre global actual, sujeta a la situación geopolítica, hace que prever un camino concreto para los tipos sea contraproducente. Entre los principales riesgos a la baja para la actividad, Lagarde ha citado, además de la guerra entre Estados Unidos e Irán, la invasión rusa de Ucrania.

Tampoco es descartable una nueva perturbación del suministro de energía, un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales o un efecto contagio de la tensión en la renta fija que endurezca las condiciones crediticias, lo que frenaría la demanda. «Un resurgimiento de las tensiones comerciales entre las principales economías podría alterar adicionalmente las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión», ha advertido.

La decisión de este jueves que la propia Lagarde ha calificado como «obviamente unánime». «Los escenarios actualizados elaborados por los expertos del BCE muestran una amplia variedad de resultados para el crecimiento y para la inflación en función de los diferentes supuestos sobre la intensidad y la duración de la perturbación energética, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta», remarcan en el comunicado.

En este sentido, los analistas han destacado el tono restrictivo, que allanaría el camino a otro aumento de un cuarto de punto en la cita de diciembre. Hay que tener en cuenta que el petróleo se mueve en el momento actual en niveles que no se veían desde el pasado mes de mayo, arrastrando a la cotización de otras materias primas como el gas a máximos históricos. El movimiento de este jueves es el segundo que se acomete en lo que va de año tras la pausa en la cita de julio.

Por último, en lo que respecta al futuro de la banquera, cuyo mandato como presidenta del BCE expira en octubre de 2027, ha evitado alimentar cualquier especulación. Algunos señalan el Foro Económico Mundial -conocido como Foro de Davos- como el destino al que mira una vez deje su responsabilidad actual. «No hay nada que comunicar», ha especificado.

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