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Villacís recupera el proyecto para Arroyo Butarque

Hace poco más de medio siglo los cultivos de hortalizas, tomates y zanahorias y lechugas, daban vida a la colonia de los toreros, como lo llamaban los vecinos de la Unidad de Vivienda de Absorción (UVA) de Villaverde. Incluso podía verse, de vez en cuando, a algún ganadero pastoreando ovejas. Decenas de pequeños huertos rodeaban a las casitas blancas. «Parecía un pequeño pueblo», recuerda el párroco Fernando San Félix, que ha asistido de cerca la decadencia de esta zona durante las últimas cuatro décadas.

De aquel poblado solo queda la iglesia, la guardería que regentan unas religiosas, y la cátedra, un edificio que ahora sirve como centro de educación para adultos. Las casitas blancas fueron sustituidas por torres en los años 80. Casi al tiempo en que los agricultores abandonaron sus cultivos: unas nueve hectáreas que desde hace años sirven de basurero gigante. «Un sitio donde se tira porquería y en donde se han quemado coches, producto de trapicheos», lamenta el párroco que hace recuento de las numerosas administraciones que han pisado esta zona del sur de Madrid anunciando grandes cambios, pero sin lograr ninguna mejora.

La esperanza parecía haber llegado con el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón. «El Ayuntamiento convertirá este ámbito de la zona sur de Madrid (Plata y Castañar) en un gran ecobarrio de casi 250.000 metros cuadrados de superficie», anunció en 2007. Su promesa acabó en ecofiasco.

La alcaldesa Manuela Carmena quiso devolver la esperanza a los vecinos en 2015. El concejal de Villaverde, Guillermo Zapata, estrenó su puesto anunciando una regeneración del entorno. Un ecobarrio al estilo carmenista: con huertos urbanos. Los vecinos no estaban de acuerdo: «Entendíamos que ya existe el huerto Ladis y lo que necesitamos es un equilibrio social», sigue defendiendo a día de hoy el presidente de la asociación Los Hogares, Antonio Galiano. El concejal de Ahora Madrid estaba dispuesto a sacar adelante su proyecto. Incluso tenía siete millones de euros presupuestados. Nunca llegó a ver la luz.

Por una razón, explica el actual delegado de Urbanismo, Mariano Fuentes, quien asegura haber dado con la tecla correcta. «Durante tantos años ha estado sin desarrollar porque estaba previsto a través de un sistema de expropiación. Esto ha sido siempre una barrera porque no se han dispuesto de las cantidades económicas suficientes ni con la voluntad política». De ahí la solución del equipo de la vicealcaldesa Begoña Villacís, que prevé dar el impulso definitivo a esta zona olvidada del sur. «Lo que hemos hecho es hablar con los propietarios de los suelos para llegar a un acuerdo y desarrollar el ámbito contando con su colaboración».

Así, los propietarios, a través de una Junta de Compensación, asumirán la rehabilitación de esta zona degradada, bajo la supervisión del Ayuntamiento que se ahorrará hasta 30 millones de euros. Este descampado de 9 hectáreas, entre la A-42 y el núcleo de Villaverde Alto, y próxima a un colegio, se convertirá en una zona residencial y un gran parque verde.

El proyecto se centra en tres actuaciones principales: viviendas, medioambiente y movilidad. Por un lado, se construirán 500 viviendas libres y protegidas. Unas 120 se ubicarán al sur del ámbito (entre las calles Villalonso y de las Islas) y el resto, unas 380, al norte (entre la calle de Camborio y calle de las Islas).

En esta última se hará una zona residencial. Las 380 viviendas estarán unidas por una plaza común y un mercado. Las calles internas serán peatonales y, además, contarán con equipamientos para los vecinos, como puede ser una biblioteca o un centro infantil. Eso lo estudiará el distrito en función de la demanda y necesidad del barrio.

Las zonas verdes ocuparán más de la mitad del terreno: 55.000 metros cuadrados. Sobre ellos, además, de árboles y jardines, se recuperará el antiguo arroyo del que ahora no queda rastro. Y también, tendrá equipamientos. Esta vez, a diferencia de la zona residencial, serán destinadas a la zona verde. Por ejemplo, un vivero o un centro de interpretación. De nuevo, será el distrito el que determine el uso definitivo en función de las necesidades.

Por último se dará una alternativa al tráfico rodado para que no cruce Villaverde. El norte del terreno se encuentra próximo a una zona industrial, como es la fábrica PSA. Una de las quejas vecinales es que todos los camiones que circulan hasta ahí lo hacen atravesando el interior del barrio, provocando tráfico y molestias. Para acabar con este problema, se construirá una vía principal que pase por un lateral de la zona residencial y alcance la A-42 de forma directa.

Las obras comenzarán a partir de 2023

El pasado diciembre, la Junta de Gobierno aprobó el plan inicial, es decir, el desarrollo del ámbito. A continuación, el área de Urbanismo solicitó todos los informes pertinentes a las distintas administraciones, entre ellas la Comunidad de Madrid o la Confederación del Tajo. Un total de 37 documentos que esperan recibir de vuelta en seis meses.

Por eso, el área de Urbanismo calcula que en otoño pueda llevarlo a Junta de Gobierno para la aprobación definitiva del plan parcial. Si se cumplen los plazos previstos, en 2023 la Junta de Compensación iniciará las labores de expropiación. Será el primer paso para las obras.

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