Salud

Siete formas de promover la igualdad de género entre los adolescentes

¿Existe una edad ideal para que los niños adopten y hagan suyos los valores vinculados con la igualdad de género? Los expertos en pedagogía afirman que sí y que estos deben inculcarse antes de los doce años ya que a una edad más tardía “los adolescentes son vulnerables a la perpetuación de estereotipos y a la formación de pensamientos discriminatorios”, explican desde la Asociación Ginso.

Para los especialistas, sigue siendo importante sensibilizar sobre la igualdad de género ya que muchos aspectos de la sociedad continúan perpetuando estereotipos sexistas. “Lamentablemente, los modelos de conducta, los estereotipos y pensamientos sexistas no han cambiado y se siguen perpetuando entre las nuevas generaciones. La desigualdad de género no ha desaparecido sino que, además, presenta un valor añadido: la crueldad y el daño”, explica María León Torre, pedagoga y experta en Educación y Orientación Sexual en GINSO.

Pero, ¿cómo inculcar estos valores de equidad de género entre los jóvenes? La experta aporta siete recomendaciones:

Enseñar a identificar micromachismos

Es decir, ayudar a los chavales a reconocer actitudes, comportamientos y conductas que pueden parecer sutiles pero que perpetúan la discriminación de género. “Por ejemplo, una broma sexista, una conducta condescendiente hacia una mujer o la asignación de tareas domésticas exclusivamente a las mujeres”.

Ser críticos con el lenguaje y adoptar uno no sexista

Concienciar sobre la importancia del lenguaje en la construcción de estereotipos y roles de género, fomentando palabras inclusivas que no discriminen a las mujeres y que reflejen la diversidad e igualdad de género. “En lugar de decir ‘los hombres y las mujeres’, se puede utilizar ‘las personas’ o ‘todos y todas’”.

Utilizar materiales educativos elaborados por mujeres y hombres

La pedagoga recomienda que los jóvenes tengan acceso a una variedad de fuentes de información y conocimiento, incluyendo aquellas elaboradas por mujeres y que aborden la perspectiva de género. Algunos ejemplos de materiales educativos elaborados por mujeres son el libro El segundo sexo de Simone de Beauvoir o la película Las sufragistas dirigida por Sarah Gavron.

Promover relaciones igualitarias

La especialista recomienda abordar con ellos una cultura de relaciones basadas en el respeto, la igualdad y la comunicación, en las que no exista la violencia, el control ni la discriminación por razón de género.

Fomentar la crítica hacia modelos desiguales

Enseñar a los jóvenes a analizar y cuestionar aquellos modelos que perpetúan la discriminación de género, fomentando el pensamiento crítico y el análisis de las estructuras y roles de género que todavía persisten en la sociedad. “Por ejemplo, cuestionar por qué los hombres ocupan la mayoría de los cargos directivos y por qué las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en trabajos precarios o mal remunerados”.

Empoderar a los jóvenes que creen en la igualdad

“Dar voz a aquellas personas que consideran que la lucha por la igualdad es necesaria para vivir en una sociedad más justa e igualitaria, participando en acciones que reivindiquen los derechos de las mujeres, para generar conciencia”.

Promover la participación de las chicas adolescentes

“Es fundamental que las adolescentes tengan acceso a espacios de participación y liderazgo en los que puedan desarrollar sus habilidades y capacidades, y contribuir al cambio social en favor de la igualdad de género. Por ejemplo, promover su participación en actividades deportivas, políticas, culturales o sociales”, señala la pedagoga.

Asimismo, la pedagoga insiste en el trabajo coeducativo en la familia, es decir, que exista la igualdad entre la figura del padre y de la madre. “Si se perpetúan las ‘tareas típicas’ de hombres y mujeres y se permiten mensajes sexistas en el hogar, será difícil que los y las adolescentes aprendan la importancia de la igualdad. Cada familia puede establecer su propio modelo de trabajo coeducativo, pero es fundamental que la igualdad sea un valor presente en todas ellas”.

También es importante el trabajo de los padres en relación a las redes sociales que la adolescencia ha convertido actualmente en una fuente fiable de información, un espacio de imitación y un lugar donde «estar». “Es importante que los adultos sean conscientes de que las redes sociales pueden influir en la adolescencia en muchos aspectos y que su supervisión es fundamental para recomendar contenido que promueva buenos valores entre los jóvenes. Debemos conseguir que sean críticos con lo que ven, que sean conscientes de que a través de las redes se confunden los modelos masculinos y femeninos y se utilizan otras formas de expresión que nada tiene que ver con la realidad”, añade María León Torre.

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