Salud

¿Qué es el complejo de Casandra? El mito griego que nombra un rasgo psicológico

La mitología clásica ha sido tradicionalmente una gran fuente de inspiración para todo tipo de disciplinas científicas, que han tomado a menudo prestados nombres de eventos o personajes grecorromanos para sus propios objetos de estudio. No en vano, sus relatos y leyendas a menudo reflejan de manera muy poética muchos aspectos diferentes de la realidad que habitamos.

Un origen mitológico

De esta forma, el ‘complejo de Casandra’ hace referencia, en psicología, a un supuesto rasgo de ciertas personas que tienden a hacer ‘predicciones’ (normalmente de corte catastrofista) que sin embargo sienten que no son tenidas en cuenta. Un punto interesante es que suele aplicarse a mujeres, lo que ya de entrada revela un cierto componente sociológico a tener en cuenta a la hora de entender el uso de este término.

Sea como sea, el nombre procede del personaje griego de Casandra, hija de los reyes de Troya Hécuba y Príamo. Según el mito, la princesa recibió del dios solar Apolo el don de la adivinación, pero fue posteriormente maldecida por el mismo cuando rechazó sus avances amorosos: a partir de ese momento, aunque seguiría profetizando el futuro, nadie creería sus visiones.

Por acción de este castigo divino, nadie le dio crédito cuando predijo la guerra que traería la catástrofe a su ciudad o el engaño del caballo de madera que significó la victoria definitiva del ejército aqueo.

Un problema psicológico y sociológico

Volviendo al uso psicológico del término, lo primero que es importante es tener en cuenta es que el complejo de Casandra no tiene entidad clínica propia; no puede considerarse un trastorno propiamente dicho (como mucho, en algunos casos se considera un síndrome, un conjunto de síntomas más o menos característicos) sino más bien un rasgo.

Cuando se habla en psicología del síndrome de Casandra, a menudo se hace referencia a dos aspectos importantes: por un lado, la dicotomía entre el materialismo científico dominante en la mentalidad de nuestra sociedad y la superstición irracional que puede en ocasiones (aunque no siempre) inspirar las ‘predicciones’ de quien poseería el complejo de Casandra; por otro, la tendencia clara a la invisibilización de las mujeres, de sus opiniones, sus capacidades y sus conocimientos.

En ambos casos, el componente sociológico está fuertemente presente; el complejo de Casandra sólo se explica por la relación entre individuo y sociedad, y específicamente por la tendencia de la última a ignorar y silenciar determinados discursos por su contenido o por sus proponentes. En el primer caso, se trataría de un comportamiento desadaptativo en una cultura cuyo paradigma cognitivo tiende a rechazar lo irracional; en el segundo, de una vivencia de las mujeres que tienden a ser juzgadas más en base a sus apariencias físicas y a su ajuste a un determinado rol antes que por su discurso, sus logros personales o profesionales o su sabiduría.

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