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Las obras en Castellana y Ventas buscan cómo reducir molestias a vecinos y usuarios de La Paz, Cinco Torres o M-30

Mientras Ventas alza sus pilares para cubrir la M-30, Castellana excava lo que será un túnel de 720 metros. Los apretados plazos a cumplir -ambas tienen su fecha de fin marcada en 2027- y la coincidencia con el soterramiento de la A-5 y otros trabajos con afecciones a la movilidad en la capital han convertido este septiembre en Madrid en un laberinto de tráfico. Movido por esta preocupación, el grupo municipal Más Madrid le ha preguntado a la delegada de Obras, Paloma García Romero, en la comisión previa al Pleno sobre las «medidas para coordinar sus obras con otros organismos públicos a fin de minimizar su impacto en los servicios e infraestructuras tras el periodo estival»: «Ante un tráfico caótico en Madrid… ¿Cuántas reuniones han tenido con Movilidad, con el Consorcio, con la Comunidad o con el Ministerio de Transportes», pregunta el concejal de Más Madrid Miguel Montejo.

En respuesta, García Romero ha negado «caos» en el tráfico y ha asegurado que «cada vez que se hacen obras se trabaja con los responsables de Movilidad para estudiar su repercusión y minimizar las molestias de los ciudadanos». En esta línea, continúa enumerando que, desde el fin del verano, están en contacto con entidades públicas y vecinales: «En el caso de Parque Castellana nos reunimos con los alcaldes de los municipios de la Sierra, con el Consorcio Regional de Transportes para escuchar sus necesidades y establecer rutas y paradas alternativas. También hemos hablado con la gerencia del Hospital de la Paz, con los responsables de las Cinco Torres y con los vecinos de San Cristóbal», explica.

En el caso de Ventas, la responsable de Obras añade que están en «constante contacto con Calle 30 para conocer las necesidades de los conductores» y estableciendo «las medidas de seguridad, intentando ocupar la mínima calzada posible para levantar los pilares«: «Desde verano hemos liberado mucho espacio», asegura. Además, García Romero expone que están adaptando los horarios de otras actuaciones en varios puntos de Madrid para no sumar más afecciones al tráfico. «Todas las intervenciones en el túnel del Conde de Casal las hemos hecho en verano y de noche para afectar lo mínimo posible. La colocación de la pasarela peatonal de la A-2 se ha hecho en el momento de menos tráfico del año y por partes. Igual ha sucedido con el túnel José Cela o en la salida del de O’Donnell», enumera.

Información en tiempo real y seguimiento de los planes

Paloma García Romero recuerda que «ambas obras estaban contempladas en su programa electoral» y que están «informando en tiempo real a los vecinos y conductores»: «Hemos distribuido 6000 trípticos a los vecinos, tenemos una página web actualizada permanentemente con las ocupaciones y desvíos y plena colaboración con el área de Movilidad y con otras administraciones para causar las menores molestias. Pero, desde luego, en ningún caso ha existido un caos«, concluye la delegada en su intervención en la comisión. Desde el 1 de septiembre, se puso en marcha un plan de movilidad de refuerzos de bus y de vigilancia para suavizar las afecciones previstas por las obras.

Movilidad se comprometió a monitorizar estos planes de cerca por si hiciese falta modificarlos y, este martes, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, aseguró que «la próxima semana se podrá saber si son necesarios más refuerzos». Carabante valora que ahora es cuando está comenzando «a estabilizarse el tráfico y la demanda del transporte público». «Estamos elaborando ese estudio de movilidad, pero los datos respaldan un incremento del uso del transporte público. La EMT está llevando un 10% más de viajeros de lo que llevaba el año pasado y este lunes hubo un 3,8% menos de tráfico en la M-30. Lo que manifiesta que los ciudadanos atiende la recomendaciones de usar el transporte público», concluye el delegado.

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