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La protesta improvisada de los vecinos por la tala de árboles: "Es una tragedia"

«Qué tragedia, madre mía», comenta una mujer mientras se acerca hasta el lugar en el que decenas de personas se han concentrado para pedir a la Comunidad de Madrid que pare la tala de árboles por la ampliación de la línea 11 (L11) de Metro. Los operarios han comenzado a usar las sierras este lunes a primera hora de la mañana tanto en la ‘arboleda histórica’ de Madrid Río, en Arganzuela, como en el parque de Comillas, en Carabanchel. Ha sido el primer emplazamiento al que han acudido vecinos y activistas, que incluso se han atado a alguno de los ejemplares que está previsto que desaparezcan.

«¡Urgente! La tala ha empezado». Es el mensaje que los vecinos de Arganzuela se pasaban unos a otros a primera hora para alertar de que las maquinarias ya estaban en funcionamiento en la zona de Madrid Río que se verá afectada por las obras. «No teníamos ni idea de que esto iba a pasar ahora. Nadie nos había avisado de que ya empezaban las obras», comenta María, una de las personas que ha acudido a la protesta. No obstante, señala que no le ha «sorprendido la noticia». El motivo: llevan todo el puente de la Constitución viendo como distintas máquinas iban entrando al recinto que se encuentra vallado desde hace meses. «Era obvio que la tragedia iba a comenzar en un plazo breve», añade.

Junto a ella están muchas otras personas gritando cánticos en contra de esta actuación. Al mismo tiempo,, tienen la mirada fija en un punto concreto: dos de los árboles del Paseo de Yeserías 41 que serán talados, según muestran las marcas roja que han pintado en ellas. Dos hombres han decidido subirse hasta lo más alto de los ejemplares, atarse con cuerdas y desplegar una pancarta. En ella, podía leerse: «No a la tala. Metro sí, pero no así».

En ese mismo lugar, había también tres bomberos. Sin embargo, estos estaban subidos a una grúa tratando de desatar a los dos activistas de los árboles. Tras media hora lo han logrado. Eso sí, recibiendo pitidos e insultos de los vecinos que, al mismo tiempo, trataban de mandar su apoyo a los dos hombres. Finalmente, han conseguido sacarlos del recinto, aunque esposados y subidos a un coche de la Policía Nacional.

«Es una vergüenza que la Comunidad y el Ayuntamiento estén ignorando a los vecinos», apunta Carlos, otro de los manifestantes. «Fuimos hace unos meses a Bruselas, a reclamar que no permitiesen la tala de estos árboles con los fondos europeos», explica. Sin embargo, comenta que «Ayuso no ha esperado ni siquiera a que llegue la respuesta de la Unión Europea». «Han decidido que querían talar estos árboles y que no hay nadie que pueda impedírselo. Dentro de un tiempo, llegará la resolución de Bruselas para que paguemos una sanción, porque esto va en contra de todas las directrices medioambientales«, concluye con cierto enfado y frustración en su tono.

De fondo, se escuchan gritos y fuertes golpes en las vallas. Los vecinos están tratando de pedir, de nuevo, a los operarios que trabajan sobre el terreno que no acaten las obras dictadas por la Comunidad de Madrid. No lo consiguen. «Ellos no tienen la culpa. Las órdenes vienen desde Sol», dice uno de los asistentes a la protesta. «Ya, pero podrían decir que no, que no es ético», comenta otro.

Al margen de este pequeño debate y de los cánticos de los vecinos y activistas, las sierras y las grúas siguen sonando de fondo. Trabajan sin descanso y ya han cortado un gran número de ejemplares de esta zona de Madrid Río. También han comenzado a remover el terreno y se pueden observar pequeños montículos de tierra.

«Se les tendría que caer la cara de vergüenza», grita Soledad. «Hace años, Gallardón ya taló muchísimos árboles durante las obras de la M-30. Ahora, Ayuso quiere quitar aún más», continúa. Al escuchar estas palabras, se une a la conversación Marcos, que dice que «siente un dolor muy fuerte en el pecho» por la «tristeza» que le provoca ver cómo van talando los árboles.

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