Salud

La covid ya no es como antes: así se distingue ómicron de un catarro

Los síntomas del SARS-CoV-2 han ido evolucionando a la par que el virus ha ido mutando. Con la actual variante predominante, ómicron, los síntomas reportados por las personas contagiadas, muchas de ellas ya vacunadas con dos o incluso tres dosis, han sido de menor gravedad que los que se sufrían con variantes anteriores como delta, beta, alpha o la original de Wuhan, cuando además la población no estaba vacunada porque las inyecciones estaban todavía desarrollándose.

Desde el inicio de la declaración de la pandemia de covid-19, hace ahora dos años, la lista de potenciales síntomas de covid no ha dejado de incrementarse, abarcando desde el dolor de estómago hasta la pérdida del olfato y el gusto, pasando por los más comunes: fiebre, tos y dificultad para respirar.

La enfermedad que cursa la última variante dominante ómicron se ha convertido, entre personas vacunadas y generalmente, en un catarro de carácter leve. Esto podría atribuirse a que afecta en mayor medida a las vías respiratorias altas, en lugar de causar infección en los pulmones.

Los actuales síntomas de ómicron se resumen de forma muy clara en los resultados del estudio covid ZOE, financiado por el Gobierno de Reino Unido y revisado por el King’s College de Londres. Según los datos recabados desde diciembre de 2021, cuando se detectó por primera vez esta variante, los síntomas más frecuentemente reportados a diario por los ciudadanos a través de la aplicación móvil desarrollada por esta iniciativa son el moqueo en la nariz, el dolor de cabeza, el cansancio (moderado o severo), los estornudos y el dolor de garganta.

Según estos análisis, no se encontró una clara diferencia entre los síntomas de delta y de ómicron, pues «solo el 50% de los pacientes experimentaron los clásicos tres síntomas de fiebre, tos y pérdida del gusto y el olfato«, rezan los investigadores en la web del proyecto. No obstante, la anosmia y la ageusia son síntomas que se han pasado a ser «mucho menos comunes». Si a principios de 2021 estaban ambos entre los diez mencionados con mayor frecuencia, en la actualidad se sitúan en la posición 17 y solo uno de cada cinco personas contagiadas los ha citado.

Por otra parte, la Alianza para la Vacunación GAVI recoge que los cinco síntomas más comunes con ómicron son la mucosidad nasal, el dolor de garganta, el dolor en la parte inferior de la espalda y dolor muscular, y el cansancio. Respecto a la tos, tan frecuente con variantes anteriores de este coronavirus pandémico, parece que ha sido desplazada por el dolor de garganta con la aparición de ómicron.

En cuanto al cansancio y la fatiga, este es un síntoma que ha permanecido desde el principio de la pandemia.

El estudio ZOE de Reino Unido menciona asimismo síntomas gastrointestinales como dolor de estómago, diarrea o náuseas como posibles indicios de padecer covid-19 actualmente. Sin embargo, según los datos disponibles todavía no se puede asociar con seguridad. «Si bien una proporción significativa de personas que reportaron síntomas gastrointestinales dieron positivo en una prueba PCR de covid, también vimos un aumento en la proporción de personas con estos síntomas que dieron negativo».

Los investigadores del estudio ZOE afirman que los datos sugieren que «aunque ómicron se puede asociar con síntomas gastrointestinales, las tasas no son más altas que las que vimos con delta«, por lo que no descartan que puedan deberse a otro virus circulante a la vez que ómicron como por ejemplo el norovirus.

¿Diferencias con la subvariante ‘sigilosa’?

Tras la llegada de ómicron (BA.1) llegó una subvariante de esta (BA.2) que se apodó erróneamente como ‘sigilosa’ por ser más difícil de detectar en las pruebas PCR (pero sí es perfectamente identificable).

Según la última actualización de la situación epidemiológica de las variantes del SARS-CoV-2 en España, publicada por el Ministerio de Sanidad el 28 de febrero, «el linaje BA.1 es el predominante en España, aunque BA.2 se detecta en un porcentaje creciente de los casos». Los cribados aleatorios realizados en 10 Comunidades entre el 14 y el 20 de febrero para el linaje BA.2 mostraron unos porcentajes entre 0,8% y 35,6%.

Las propiedades biológicas de este sublinaje no son muy diferentes de las de ómicron. «Hasta ahora no se han encontrado diferencias en el riesgo de hospitalización entre BA.1 y BA.2. Los primeros estudios de efectividad vacunal tampoco han encontrado diferencias entre ambos linajes», reza el citado informe. En cuanto a su transmisibilidad, dos estudios preliminares realizados en Reino Unido y en Dinamarca han encontrado que se transmite con mayor facilidad.

Los síntomas de esta subvariante son similares a los de ómicron: dolor de garganta, de cabeza, secreción nasal, dolor corporal y estornudos.

Estos síntomas de carácter leve también pueden empeorar y derivar en un cuadro clínico grave e incluso precisar de ingreso hospitalario, especialmente entre las personas no vacunadas, según recuerdan los expertos y muestran los informes de Sanidad.

Los epidemiólogos han advertido durante las últimas semanas de que ha habido «confusión» al hablar de ómicron como una variante de carácter más leve similar a una gripe, pues su gran transmisión ha causado en términos absolutos más fallecimientos que las dos oleadas anteriores en España. Si bien en términos relativos la mortalidad global de la covid-19 ha descendido desde el 5% de marzo de 2020 al 0,9% actual.

Periodo de incubación

Cabe recordar el estudio realizado en Noruega tras un brote de ómicron surgido en una fiesta de las pasadas Navidades en la que participaron 117 personas y 81 se contagiaron con esta variante. Los investigadores establecieron en tres días el periodo medio de incubación, «lo cual es menos tiempo en comparación con los informes anteriores relativos a delta y otras variantes que circulaban anteriormente (que era de 4,3 y 5 días, respectivamente)».

Entre los 81 casos analizados, los síntomas más comunes fueron tos (83%), seguidos de secreción/congestión nasal (78%), fatiga (74%), dolor de garganta (72%), dolor de cabeza (68%) y fiebre (54%). Del total de los 117 asistentes a la fiesta, de 39 años de edad media, el 96% estaba completamente vacunado con ARN mensajero (Pfizer o Moderna).

Los expertos inciden en que la forma de protegerse de ómicron y su subvariante es la misma que para las anteriores cepas: la vacunación, las mascarillas (especialmente cuando tenemos síntomas o si nos relacionamos con personas vulnerables), la distancia interpersonal y la ventilación de espacios interiores.

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