Salud

Incluso una sonrisa falsa podría hacerte sentir felicidad, según un estudio

Existe una teoría, llamada ‘retroalimentación facial’, que postula que las experiencias emocionales del individuo están influidas por su expresión facial. Se trata de una idea algo controvertida, que hasta el momento sólo había obtenido evidencias poco concluyentes.

Sin embargo, un reciente estudio llevado sobre una cohorte de un tamaño notable (3.878 participantes de 19 países diferentes) ha indicado que la mímica facial y la acción facial voluntaria (en términos más llanos, imitar una sonrisa) puede iniciar y generar sentimientos de felicidad.

Retroalimentación facial

La teoría de la ‘retroalimentación facial’ parte de la idea básica de que la información sensomotora contribuye a la sensación de una emoción. A su vez, esto se apoya en un paradigma según el cual la experiencia emocional está influida por el sistema nervioso periférico, y eso implica que las experiencias y las sensaciones corporales no son elementos independientes en una respuesta emocional.

Sin embargo, los estudios al respecto han encontrado dos grandes obstáculos: o bien han fallado a la hora de replicar los supuestos efectos de la ‘retroalimentación facial’ o bien han sido cuestionados metodológicamente (por ejemplo, se ha señalado que al pedir a los participantes que esbocen una sonrisa se les podría estar condicionando por las características de la petición, y no por el gesto en sí).

Por ello, los autores de este trabajo, publicado en el medio especializado Nature, decidieron probar varios enfoques diferentes. Por ejemplo, pidieron a los participantes que imitaran las expresiones faciales de una serie de imágenes de actores; también pidieron que esbozaran parte de una expresión facial asociada a la felicidad (pero no toda) y les hicieron sujetar un bolígrafo en la boca de maneras que obligaban a hacer algo parecido a una sonrisa o que, por el contrario, impedían sonreír.

Efectos reales, pero sutiles

De esta manera, y atendiendo a los sentimientos de felicidad que los propios participantes reportaban, los investigadores concluyeron que efectivamente, quienes fingían sonreír tendían a reportar más felicidad que los que realizaban las mismas tareas pero sin tener que sonreír. Esto, además, ocurría al margen de la exposición del sujeto a estímulos emocionales. Otro curioso efecto es que aunque los efectos eran mayores en aquellos participantes que conocían el propósito del experimento, también se daban en aquellos que lo desconocían.

Eso sí, los autores advierten de que, en cualquier caso, estos efectos fueron sutiles, y dependían del ejercicio. Concretamente, en el caso del bolígrafo en la foto, no resultaban significativos.

Aún así, opinan que los resultados obtenidos aportan evidencia sólida de que el sistema nervioso periférico influye en la respuesta emocional, y no es sólo un subproducto de la misma. Por ello, creen que es posible incluso emplear este conocimiento para diseñar intervenciones sobre los gestos faciales con el objetivo de modular la respuesta emocional.

Referencias

Coles, N.A., March, D.S., Marmolejo-Ramos, F. et al. A multi-lab test of the facial feedback hypothesis by the Many Smiles Collaboration. Nat Hum Behav (2022). https://doi.org/10.1038/s41562-022-01458-9

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