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El Tour que puede cambiar la historia del ciclismo femenino

Emma Poley fue la última ciclista que reinó en las carreteras de Francia en 2009 en una suerte de Tour que no contaba con la implicación de ASO. Se llamaba la ‘Grande Boucle, que se disputó desde 1984 hasta ese año, carrera que hizo grande a Jeannie Longo y Joane Somarriba. Ahora llega el Tour con toda su esencia en una edición que constará de ocho etapas desde el arranque en los Campos Elíseos de París hasta la subida final en la Planche des Belles Filles. El inicio buscará aprovechar el tirón mediático de la prueba masculina haciéndolas coincidir en el día y el lugar, pero el ciclismo femenino asume un escaparate mayor que promete elevar su interés entre el aficionado. Lo tiene todo para ello y el Tour será la carrera que guiará esta nueva época.

«Queremos crear un evento que tenga longevidad, una carrera que exista dentro de cinco años, 50, 100 o incluso 200 años. Ahora nos sentimos optimistas sobre el futuro del Tour de Francia Femenino. El aspecto financiero es principal», asegura Christian Prudhomme, director general del Tour. La carrera se verá en 170 países con 2,5 horas de trasmisión televisiva diaria. Annemiek Van Vleuten, ciclista del Movistar, comparece como la favorita tras ganar el Giro. Estará acompañada en el equipo español por Emma Norsgaard, Arlenis Sierra, Paula Patiño y Aude Biannic y Sheyla Gutiérrez. La italiana Cavalli y la española Mavi García, que completaron el podio en la corsa italiana, figuran posiblemente como sus grandes rivales en un Tour que aspira a ser el trampolín definitivo del ciclismo femenino.

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