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El oligarca ruso dueño de Día: «No deseo esto ni a mi peor enemigo»

«Si las personas que están a cargo en la UE creen que, debido a las sanciones, podría acercarme a Putin y decirle que detenga la guerra, y que funcionará, entonces me temo que todos tenemos un gran problema. Eso significa que quienes están tomando estas decisiones no entienden nada sobre cómo funciona Rusia”.

El oligarca ruso Mikhail Fridman, dueño de la cadena de supermercados Día, ha concedido una entrevista a Bloomberg, dirigida por la periodista Stephanie Baker, y ha relatado cómo es ser oligarca ruso y haber sido sancionado por medio mundo. “No le deseo esto ni a mi peor enemigo”, relata en otra entrevista con el diario Expansión.

“Nunca he estado en una empresa estatal”

Fridman tiene 57 años y nació y se crió en la Unión Soviética en la ciudad de Lviv, en el oeste de Ucrania. Hizo fortuna antes de que Putin llegase al poder y sus padres, hasta hace un año, vivían en una casa en Lviv, ciudad de nacionalismo ucraniano que se encuentra ahora bajo bombardeos rusos. “Nunca he estado en ninguna empresa estatal o puesto estatal”, indica el magnate.

El 28 de febrero, cuatro días después de la invasión de Rusia a Ucrania, su abogado lo sacó de una reunión para comunicarle que la Unión Europea lo había sancionado a él y a su socio Petr Aven, director de Alfa-Bank, el banco privado más grande de Rusia. Su abogado le tradujo la sanción: limitaciones de viaje, congelación de activos, etc. “Estab en shock, no entendía lo que me estaba diciendo”.

Además de Día, Fridman tiene participaciones con sus socios en el operador de telecomunicaciones KyivStar y una organización benéfica llamada Genesis Philanthropy Group (que anunció que donaría 10 millones de dólares a organizaciones para apoyar a los refugiados ucranianos). Según cuenta en la entrevista, sus tarjetas en el Reino Unido están congeladas y el Gobierno tan solo le permite gastar unas 2.500 libras (unos 3.000 euros) al mes. En todo caso, Fridman, devastado, no compara sus problemas con los de los ucranianos: “Mis problemas no son nada en comparación con los problemas de ellos”, dice.

Las sanciones, “un arma de destrucción masiva”

Fridman asegura que no tiene yates ni bienes de lujo como otros oligarcas rusos, y que tan solo posee como bienes una casa en Londres, otra en Moscú y un apartamento para sus padres en Letonia. Según Sergey Parkhomenko, asesor del Instituto Kennan en el Centro Woodrow Wilson en Washington, “las sanciones personales contra los oligarcas no son un instrumento preciso” y las considera “un arma de destrucción masiva”.

Bloomberg asegura que Fridman era uno de los siete oligarcas originales que respaldaron a Yeltsin y en su momento tuvieron influencia sobre el Kremlin. Cuando llegó Putin al poder en el 2000, este les comunicó que, si se mantenían alejados de la política, podían seguir con sus negocios. Aquellos que no respetaron el acuerdo, como Mikhail Khodorkovsky, ingresaron en prisión.

En la entrevista con Expansión, Fridman considera “absurdas” las sanciones que ahora le afectan debido a una guerra que “debe parar ya”. “Se me ha arrebatado todo lo que he construido en los últimos treinta o treinta y cinco años», concluye

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