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Cuatro de cada diez viviendas se compran como inversión o segunda residencia

La compraventa de viviendas lleva más de un año creciendo mes tras mes, instalada en niveles no vistos desde los últimos coletazos de la burbuja inmobiliaria. Aunque la mayoría de casas se compran como vivienda habitual, cuatro de cada diez se adquieren como inversión (24%) o segunda residencia (18%). Son datos del Estudio del Perfil Comprador 2025 en las Agencias Inmobiliarias presentado este fin de semana por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) durante su Congreso Nacional celebrado en Toledo. El análisis evidencia que la opción de compra no está al alcance de todos los bolsillos. La inmensa mayoría de quienes recurren a ella son parejas y casi la mitad no es la primera vez que adquiere un inmueble.

Según los datos de las agencias inmobiliarias, los inversores y los compradores de segundas residencias se caracterizan por su diversidad territorial, especialmente en el segundo caso, donde un 27,1% de las operaciones son protagonizadas por extranjeros y un 29,2% por nacionales que residen en una comunidad autónoma distinta a aquella en la que se encuentra el inmueble. En las operaciones como inversión, cobran peso las adquisiciones algo más cercanas. El 63,6% se realizan dentro de la misma comunidad —un 24,9% dentro de la misma ciudad y un 23,1% en otro municipio pero sin salir de la provincia—, aunque hay también un 17,4% de transacciones protagonizadas por extranjeros.

En el caso de las viviendas habituales, que son mayoritarias y representan el 57,1% del total de operaciones, la movilidad del comprador es más limitada. El 41,5% de las adquisiciones se hacen en la misma ciudad de residencia, a las que se suman un 26,9% en otra localidad dentro de la misma provincia. En este caso, las compras por parte de extranjeros representan el 11% del total —un 6,3% de países de la Unión Europea y un 4,7% de fuera del club comunitario—.

Más allá del uso para el que se adquiera la vivienda, el estudio de la FAI apunta a que la mayoría de compradores son parejas. Las duplas con hijos representan el 41,2% de las operaciones, seguidas muy de cerca por las que no tienen hijos, que suponen el 36,6%. De este modo, casi ocho de cada diez adquisiciones son realizadas entre dos compradores, frente a un 16,8% que se hacen en solitario. A esto se suma un 5,3% de operaciones que son efectuadas por empresas, según los datos de las agencias inmobiliarias, que reflejan una edad media de los compradores de 41,8 años. 

En el perfil del comprador destacan, además, los propietarios que buscan cambiar de casa o hacerse con una segunda propiedad (48,8%), frente a los inquilinos que dan el paso de comprar un piso (25,8%) y a los jóvenes que adquieren una vivienda para emanciparse (25,4%). Siete de cada diez compradores recurren a una hipoteca para afrontar el pago del inmueble, ya sea combinada con ahorro personal (58,4%) o apoyo familiar (14%), aunque también hay una parte de los compradores que paga a ‘tocateja’ (27,6%). Existen estudios que vinculan los pagos al contado con una mayor orientación de la compra hacia la inversión, una demanda más especulativa que, según una investigación publicada por Funcas, contribuye más que la demanda residencial al aumento de los precios y, en consecuencia, al deterioro del acceso a la vivienda.

Presupuesto de hasta 250.000 euros

En cuanto a las características del inmueble, lo más buscado son pisos de entre 150.000 y 250.000 euros, con un tamaño medio de 88,7 metros cuadrados. Este umbral de precios dista de los niveles que transita el mercado en algunos puntos del país. Según datos del Ministerio de Vivienda, el precio medio de un piso de 88,7 metros cuadrados supera los 250.000 euros en zonas como Baleares, Madrid, Barcelona o Guipuzkoa. Ante el continuo encarecimiento, el estudio de la FAI señala que el 39,5% de los potenciales compradores se ven obligados a renunciar a la vivienda que más se adaptaría a sus necesidades debido a los elevados precios, mientras que un 37,1% apunta a la falta de oferta como principal problema.

«Existe un déficit estructural de oferta que está generando una tensión significativa especialmente en los segmentos más demandados como la primera residencia», explica a tenor del estudio el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), José María Alfaro, que apunta a que la elevada demanda está sobrecargando los mercados urbanos. «Este problema, que antes afectaba principalmente a las grandes ciudades, ya se extiende a ciudades medianas y pequeñas, tensionando zonas que históricamente eran más accesibles», añade, advirtiendo sobre el impacto social y económico de la actual crisis habitacional y reclamando coordinación a las diferentes administraciones para diseñar políticas integrales que garanticen un acceso «digno» y «sostenible» a la vivienda.

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