Salud

Blastomicosis, la enfermedad causada por un hongo que se ha detectado en Michigan

El Estado de Michigan (Estados Unidos) reportó una muerte por blastomicosis recientemente. La víctima era un trabajador de una fábrica de papel, circunstancia que ha obligado a cerrar el lugar para una profunda limpieza. Desde marzo, en dicha fábrica se han contabilizado al menos 21 casos y docenas más se consideran probables.

¿Qué es la blastomicosis y por qué aparece?

Según expone la referencia diagnóstica Manual MSD (más conocida como Manual Merck) en su versión para el público general, la blastomicosis es una infección que afecta principalmente a los pulmones y que está causada por la especie fúngica Blastomyces dermatitidis.

Las esporas de este hongo ingresan en el organismo por inhalación, a través de las vías respiratorias. A veces, no obstante, puede propagarse al torrente sanguíneo y llegar a otras partes del organismo, como la piel, la próstata, los epidídimos, los testículos, las vesículas seminales, los riñones, las vértebras, los huesos largos, el sistema nervioso central, las membranas de la boca o la nariz, la glándula tiroidea, los ganglios linfáticos o la médula ósea.

Aunque puede darse en personas con un sistema inmune normal, es más común la infección en pacientes inmunodeprimidos, en los que también tiende a alcanzar mayor gravedad. La mayoría de los casos se dan en América del Norte, zona en la que la especie es endémica. En raras ocasiones, también se ha registrado en África y Oriente Medio.

¿Cuáles son sus síntomas?

En ocasiones, la blastomicosis puede ser totalmente asintomática o provocar signos que desaparecen rápidamente y no son reconocidos. Cuando sí se dan, pueden aparecer de manera gradual o brusca, e incluyen fiebre, escalofríos, sudoración profusa, dolor en el pecho, dificultad para respirar o tos persistente.

Cuando se extiende a otras regiones del cuerpo, provoca un amplio abanico de signos según el órgano afectado. En la piel, suele provocar una serie de lesiones en forma de pápulas llenas de pus, que se transforman en placas verrucosas rodeadas de pequeños abscesos.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la blastomicosis emplea fundamentalmente fármacos antifúngicos; esto es, medicamentos que combaten los hongos. Por ejemplo, en los casos graves se suele optar por la anfotericina y en los leves por itraconazol oral.

Normalmente el paciente mejora rápidamente, pero los tratamientos deben prolongarse al menos seis meses (a veces más tiempo) para evitar que la enfermedad comience de nuevo a progresar lentamente.

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