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Benzema destierra los prejuicios con el premio del Balón de Oro

El rey de los discutidos es ya el rey del fútbol. El reconocimiento a Benzema con el Balón de Oro pone en consideración la evolución de un futbolista que muchas veces estuvo cuestionado. Los premios no le alcanzaban, la crítica le rebajaba y sus méritos quedaban arrinconados por una supuesta falta de efectividad. Tantas veces incomprendido, Benzema ha tenido que dejar atrás todas estas suspicacias para edificarse un estatus que le sitúa entre los mejores jugadores de la historia del Real Madrid y entre los mejores delanteros de siempre. Porque Benzema es un delantero, quizá de un carácter distinto al de la acepción clásica, pero de una categoría y firmeza mayúsculas. Que ocupe ya la segunda posición en la tabla de máximos artilleros blancos acredita la trayectoria de un futbolista. La última temporada, donde rompió todas las previsiones a nivel colectivo e individual, le consagró como el mejor del año y uno de los mejores de este siglo. Se recordará siempre su desempeño ante el PSG o los viajes a Londres ante el Chelsea o a Mánchester contra el City. Partidos que pertenecen a las páginas más doradas de un jugador en la vieja Copa de Europa, aquella que quita y da premios, aquella en la que Benzema siente como propia.

A Benzema no le ha sido sencillo cambiar la percepción sobre su figura. Hasta la despedida de Cristiano del Real Madrid, le acompañaban los prejuicios por sus números goleadores que logró erradicar rápidamente. La progresión sostenida de sus cifras representa a un futbolista que ha sabido asumir el espacio que le tocaba en cada momento. El Madrid necesitaba más de Benzema en la asociación durante la etapa de Cristiano; sin el portugués precisaba que el francés diera un paso adelante y se convirtiera en el referente realizador. Benzema lo hizo con la naturalidad que define su fútbol. Su presencia en zonas de finalización se acentúo, así como su acierto sobre todo en los momentos de importancia.

Hasta la cuarta posición que alcanzó en la edición anterior, Benzema nunca había estado entre los 15 primeros en la lista del Balón de Oro. Es una prueba fidedigna de que se le subestimaba. Los premios se olvidaban de su figura y, en el mejor de los casos, no le terminaban de hacer justicia. En su camino ponderaba más lo que no hacía que lo que hacía. Pero Benzema ha logrado invertir la tendencia, interiorizar el salto todavía mayor que se le exigía y desterrar por fin los recelos que provocaba en los demás. El ajuste de cuentas futbolístico del jugador del Real Madrid es tan real como meritorio. El Balón de Oro celebra la temporada de Benzema, pero también reconoce una carrera que durante tanto tiempo no fue bien vista.

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