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Atrapado en Rusia, refugiado en Austria, preso en Alemania… El increíble relato de la huida de Cuba del boxeador Enmanuel Reyes

Enmanuel Reyes Pla ‘El Profeta’ viajará a París para representar a España por segunda vez en una cita olímpica. El boxeador se quedó en Tokio 2020 a las puertas de la medalla, su sueño de la infancia que le llevó tomar la decisión de huir de Cuba en una peligrosa travesía para recalar en España e intentar ser campeón.

Lo cuenta a 20Minutos en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid justo antes de comenzar una sesión de sparring, en una entrevista exclusiva en la que repasó, entre otros muchos temas, las vivencias de esa etapa.

«El camino, como todo, ha sido muy difícil hasta llegar aquí, Pero como siempre digo: ‘Hay que luchar por el sueño de uno mismo, ¿no?'», dice con una amplia sonrisa en su rostro el hombre que dejó todo atrás y apostó su vida entera por el boxeo.

«Salí de Cuba con esa ilusión, no nos daban la oportunidad allí, entonces decidí salir. Tengo familia aquí hace tiempo, mi tío llevaba años ya y había venido mi abuela, mi papá… Prácticamente la mitad de la familia estaba aquí«, cuenta al respecto de ese momento en el que tomó la determinación ante la falta de oportunidades en su país natal.

«Tomé la decisión y la única forma que tenía era viajar a Rusia y de allí a Bielorrusia. El objetivo era cruzar la frontera de Bielorrusia para Polonia, pero no se pudo y tuve que volver para Moscú y allí buscarme la vida para cruzar a Europa y ver cómo me las arreglaba», ahí empezó la odisea de Enmanuel.

«Entonces lo que hice fue eso, crucé de Moscú para Austria y para quedarme allí tuve que pedir asilo. Ahí me dejaron en un campo de refugiados del que después pude salir, pero, por inexperiencia, en vez en un avión empecé a coger buses y sin papeles, en las fronteras, te paran, no lo sabía en ese momento», dice entre risas, ya a tiempo pasado, al recordar el momento más duro de su viaje.

Estuve más de un mes preso en Alemania

«Me pararon en Alemania para pasar a Francia y ahí me cogieron porque tenía un documento falso, me bajaron del bus y me detuvieron. Estuve más de un mes preso en Alemania. Después nos soltaron de nuevo, me llevaron para Austria y ya cogí un avión», relata sobre la última fase.

«Ahí me dije: ‘Que sea lo que Dios quiera, pero ahí no cojas ni bus ni nada de eso’ (más risas). Y cogí un avión y pasé hasta Barcelona para ir de allí a A Coruña. Y ya, gracias a Dios, hasta el día de hoy», celebra el boxeador afincado en A Coruña desde entonces.

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