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Almeida inicia su segundo mandato con la misión de construir vivienda, soterrar la A-5 y diseñar el nuevo urbanismo de la capital

Día 1 de José Luis Martínez-Almeida como alcalde reelecto en Madrid. Revalidado este sábado el bastón de mando, el octavo regidor de la capital en democracia se enrola en su segunda aventura al frente del consistorio más grande del país, la primera en solitario tras la absorción de Cs en las urnas del 28 de mayo. Atrás queda un mandato jalonado por numerosos sobresaltos -la pandemia, Filomena o las consecuencias de la guerra de Ucrania-. Por delante, el reto de cumplir su lema de campaña y explotar el ‘momento histórico’ que vive la ciudad. En esta empresa, parte con la ventaja que le confiere la mayoría absoluta de 29 concejales que inclinará a su favor cualquier votación en los próximos cuatro años.

Almeida ha diseñado un Gobierno municipal reducido a siete carteras, dos menos que en la legislatura pasada, con ‘macroáreas’, como la de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias, a cargo de su mano derecha, Inmaculada Sanz, o la de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, bajo la tutela de su hombre de confianza, Borja Carabante. Ha confiado Cultura a Marta Rivera de la Cruz, exconsejera de Ayuso y número dos en las listas de Feijóo a las generales del 23-J, sin importar que en los próximos meses pueda recibir la llamada de Moncloa. Y ha creado un apéndice para Limpieza, elevando la categoría de Vivienda, para subsanar los dos principales problemas de los madrileños, según todas las encuestas municipales.

También son conocidos los «ejes» en los que el alcalde apuntalará esta nueva legislatura. Durante su discurso de investidura, advirtió su intención de «consolidar y aumentar el crecimiento económico de la ciudad, ser el motor de transformación económica de España, pero manteniendo siempre la cohesión social de los madrileños». Las iniciativas que tome en ese sentido tendrán que esperar a integrarse en los nuevos Presupuestos de la capital para 2024, habida cuenta de que el regidor popular ya manifestó su deseo de prorrogar las cuentas actuales y «destinar todos los esfuerzos» a las próximas. Como hasta ahora, Engracia Hidalgo asumirá el área de Hacienda, que ahora va en pack con Economía, antaño en manos de Cs.

Almeida desea, por otro lado, «continuar las mejoras emprendidas durante estos cuatro años en digitalización y en la mejora de la tramitación de los procedimientos, para dar una respuesta ágil, rápida y Ayuntamiento». Por tanto, también continuará en este departamento delegado, dependiente del ‘superárea económica’, el exconcejal de Cs Ángel Niño. Mientras que en el área de Obras y Equipamientos, tira de continuismo al delegar en Paloma García Romero el desafío de «incrementar la calidad de vida de los barrios mediante la materialización paulatina de nuestro exigente plan de equipamientos».

Uno de sus proyectos estrella será el soterramiento de la A-5, promesa incumplida con la que alcalde quiere ponerse «inmediatamente» manos a la obra. El proyecto está redactado, solo queda adecuarlo a la Operación Campamento que Ayuntamiento y Gobierno Central impulsarán de la mano. Como desvelaron (por error) la semana pasada, el megaplán para el Paseo Verde del Suroeste contempla 3 kilómetros de travesía peatonal, con 7 hectáreas de zonas verdes, 1.278 nuevos árboles y 2.884 metros de carril bici. Los seis carriles actuales se dibujarán bajo tierra y tan solo dos permanecerán en la superficie. Todavía no se conoce el coste de la inversión, ni su plazo de ejecución, pero integrar el área de Desarrollo Urbano a la Movilidad, es más que una declaración de intenciones.

La primera medida de calado será aprobar la frustrada modificación de las normas urbanísticas en el primer pleno del calendario, previsto para julio. El tiempo apremia. Porque el próximo 5 de agosto decae la moratoria de las cocinas fantasma y Madrid podría convertirse en «la ley de la selva», como advirtió el exdelegado de las políticas del suelo, el naranja Mariano Fuentes. Ya con luces más largas, su sustituto, Carabante, ideará la elaboración de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), pues el actual data de 1997, cuando apenas existían los pisos turísticos, por ejemplo. En esa hoja de ruta, planea incluir el tratamiento de los terrenos de Abroñigal, a menos de cinco kilómetros de la Puerta del Sol, como futuro de la ciudad en el sur.

Con el marco normativo de urbanismo renovado, también se podrá acelerar en la puesta en marcha del ambicioso plan de Almeida para construir vivienda asequible y pública en los nuevos desarrollos de la capital. Un total, de 204.000 hogares con los que espera dar respuesta a un problema especialmente acuciante «para jóvenes y familias vulnerables», como advirtió el primer edil en su discurso de investidura. Para esta concejalía el primer edil ha vuelto a pensar en Álvaro González.

Concluyó Almeida su repaso a las puntos cardinales de su gobierno, remarcando su compromiso «respecto al deber de asistencia social hacia las personas más vulnerables que viven en la ciudad de Madrid». Aquí no ha cambiado solo el delegado, José Fernández, sino también el nombre de la cartera: que pierde la ‘s’ de Familias para denominarse área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad. En manos hasta ahora de Pepe Aniorte, edil de Ciudadanos traspasado al PP, el que fuera concejal-presidente del distrito de Centro tomará su testigo, pudiendo integrar al primero en una dirección general. De ellos dependerá que se aumente el presupuesto de las Tarjetas Familias o se desarrolle el nuevo servicio de Teleasistencia.

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