Sábado, 2 de Febrero de 2013

España en crisis institucional

La profunda crisis institucional y de valores ha dejado al país con un síntoma claro de desconfianza en la clase política

Carlos Revenga, secretario de las infantas / EFE (Archico)
Carlos Revenga, secretario de las infantas / EFE (Archico)

Nadie discute que la crisis que sufrimos no es únicamente económica. Al mismo tiempo que la hecatombe en las cuentas públicas, el cierre de empresas y los dolorosos índices de paro, estamos sumidos en una profunda crisis institucional y de valores que ha dejado al país en una especie de depresión colectiva con un síntoma claro de desconfianza en la clase política.

Cualquier ciudadano de otro país que se asome a las primeras páginas de los periódicos creerá, y con razón, que España es un inmenso patio de Monipodio donde los únicos que no meten la mano en la caja son los que no pueden. De la Casa del Rey, abajo, incluido el partido que gobierna, el de la oposición y la coalición que asume el poder en Cataluña, hay una larga retahíla de nombres propios y casos llamativos relacionados con la corrupción. Siempre decimos, y es bueno recordarlo de nuevo, que serán los tribunales, y sólo ellos, quienes determinen en su día las responsabilidades de cada cual, pero lo que vamos sabiendo hasta ahora parece incompatible con los mínimos postulados éticos exigibles a altos responsables como los ahora implicados.

Con el partido del Gobierno bajo sospecha por los papeles de Bárcenas, el panorama de nombres propios, aparte de este último, alcanza, entre muchos otros, a  Urdangarín, García Revenga, Oriol Pujol, Xavier Crespo, Josep Valls... y una lista tan amplia como preocupante por lo que refleja de deterioro del clima moral y de crisis del modelo que adoptamos desde los tiempos de la Transición. Todo parece estar abocado a revisión a partir de ahora. El hartazgo ciudadano es evidente y la falta de respuesta, además de  serlo también, es un síntoma de la ineficacia depurativa de las instituciones. Urge tomar medidas y hacerlo cuanto antes. La imagen de una nación corrupta, plagada de golfos que se llevan cuanto pueden nos está haciendo mucho daño y es, no nos engañemos, la que estamos ofreciendo al mundo.

De la crisis económica saldremos tarde o temprano por la propia dinámica de los ciclos, pero de la profunda quiebra de valores sólo lo haremos con una regeneración que dista mucho de producirse.  Ése es hoy nuestro drama como sociedad...

Borja Chato

Borja Chato

Ha realizado una intensa actividad docente y ahora colabora en Zoom News para analizar la actualidad española con una mirada iconoclasta no exenta de asombro y realismo.

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