| Jueves, 21 de Febrero de 2013

Ignacio Sánchez Galán, el ingeniero total

La Universidad escocesa de Strathclyde reconoce la contribución del presidente de Iberdrola al desarrollo energético regional y mundial

A la izquierda, Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, recibe la felicitación del rector de la universidad escocesa, Jim McDonald / EP
A la izquierda, Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, recibe la felicitación del rector de la universidad escocesa, Jim McDonald / EP

Henry Pryzbyl

Se ha vuelto a vestir con la toga académica para recibir el nombramiento como doctor honoris causa, esta vez por la Universidad de Strathclyde, en Glasgow (Escocia), donde ya había ejercido como profesor visitante. Se le reconocía su contribución al desarrollo energético escocés y de otras regiones del mundo. Era la tercera distinción de este tipo, tras las que le concedieron La Universidad de Edimburgo y la Universidad de Salamanca.

Nacido en Salamanca hace 62 años, José Ignacio Sánchez Galán estudió ingeniería industrial por la Universidad Pontificia de Comillas entre 1967 y 1972 y se define a sí mismo como un ingeniero vocacional. Le atraía la posibilidad que ofrecía la profesión para actuar como motor de cambio social.

En la década de los setenta completó su formación dos cursos de posgrado: administración de empresas en el ICADE y administración general de empresas y comercio exterior en la Escuela de Organización Industrial.

Su bautismo profesional se produjo en la Sociedad Española del Acumulador Tudor, dedicada a la fabricación y venta de baterías, que compaginó con su labor como profesor de la asignatura de resistencia de materiales en el ICAI. A comienzos de los años noventa dirigió la empresa Industria de Turbopropulsores (ITP), fruto de la transformación industrial que por entonces disfrutaba el País Vasco.

De ahí accedió en 1993 a la presidencia del consorcio militar Eurojet, especializado en la fabricación de un motor para el avión Eurofighter, antes de cambiar hacia el negocio de la telefonía, alcanzando el puesto de  consejero delegado de Airtel Móvil, en la actualidad Vodafone.

Y en 2001 era nombrado vicepresidente ejecutivo y consejero delegado de Iberdrola., una empresa eléctrica que se enfrentaba a un nuevo escenario energético, con fuerte crecimiento de la demanda, escasez de inversiones y altos niveles de emisiones contaminantes. Aquí puso en práctica un plan estratégico quinquenal apostando por las energías limpias y con una mejora de las redes para mejorar la calidad de servicio a los clientes, lo que permitió duplicar sus resultados.

Ofensiva exterior

A la conclusión del plan, en 2006, fue designado presidente ejecutivo y consejero delegado de Iberdrola, que ya se había consolidado como una de las principales empresas eléctricas del mundo, fruto de la ofensiva en los mercados internacionales, que ya representan el 70% de su beneficio neto, con adquisiciones como la británica Scottish Power o la norteamericana Energy East. De algo le tenía que servir el expresarse en cuatro idiomas.

Su último revés internacional se materializó en Bolivia, donde el Gobierno de Evo Morales le expropió el pasado mes de diciembre cuatro filiales (dos distribuidoras de electricidad en las regiones de La Paz y Oruro, una empresa de servicios y una gestora de inversiones), por las que la Iberdrola exige una indemnización de 75 millones de euros.

La compañía se ha convertido además en un referente en el campo de la energía eólica, donde ya es líder en este tipo de fuente renovable. En 2012, Iberdrola ganó más de 2.840 millones de euros, un 1,3% más que el ejercicio anterior.

Casado y padre de cuatro hijos, Sánchez Galán obtuvo el pasado año una remuneración total de 6,72 millones de euros, así como 305.000 acciones en concepto de bonus.

Considera que el Gobierno de Rajoy es el más profesional de la Transición, aunque también critica que las eléctricas tradicionales se hayan visto penalizadas por decisiones normativas que financian 'tecnologías inmaduras' (léase solar) con fondos desorbitados. Por esta razón, aboga por un marco regulatorio estable y previsible.

Aunque la empresa hubo de recortar su plantilla el pasado año en 400 empleados, no están previstas nuevas reducciones de puestos de trabajo, aunque sí pueden rebajarse las inversiones en España, un mercado que les reportó una caída de negocio del 36%.

Enemigo acérrimo de la corrupción, el pasado año procedió a destituir la cúpula directiva de su filial de ingeniería Iberinco por el pago de comisiones ilícitas para conseguir un contrato de una central de ciclo combinado en Riga. Un ejemplo de 'tolerancia cero' contra las prácticas fraudulentas o contra las normas de buen gobierno corporativo. Nada mejor que predicar con el ejemplo.

Henry Pryzbyl

Henry Pryzbyl

Periodista vocacional de largo recorrido y aprecio por el oficio de informar

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