Miércoles, 13 de Febrero de 2013

Más que un tarro de mermelada

Cinco mujeres de Tabuyo siembran, cultivan y recolectan frambuesas que transforman en conserva artesana y biológica.

Frambuesas con chocolate y menta / jocelynarcentales
Frambuesas con chocolate y menta / jocelynarcentales

El día es cálido y luminoso. Llevo un vestido de algodón que, a veces, se enreda en el arbusto del que recojo frambuesas. Apetece cantar, pero no es posible porque me llevo una, acolchadita y tibia, a la boca y su textura carnosa y sabor acidulado  me hacen sentir el verano. La escena, consoladora en estas fechas, solo transcurre en mi cabeza. La realidad me viste con un pijama calentito que es una monada y frente a una tostada humeante. ¡Anda y espabila!

Previo a esta pequeña fuga de la realidad en la cocina se ha oido ¡toc! El tarro de mermelada de frambuesa 'Del monte de Tabuyo' es una conserva artesana y ecológica para la que solo utilizan las variedades heritage y tulamen recién recolectadas. Huele a frambuesa, como no podía ser de otro modo, y a azúcar y a chucherías como las que robo a mis sobrinos. Su color es un corinto profundo que se vuelve transparente y teñido de rosa si la dejamos resbalar en la cuchara. En la boca estalla el sabor de la fruta, ácido y con poder evocador, y crujen sus pequeñas pepitas entre los dientes. 

Fuera hace un frío que pela y yo me siento como en una huerta bañada por el sol de junio. Pero hay más, tengo frambuesa con sorpresa, es decir, 'Mermelada de Frambuesa a la Canela'. Definitivamente, hay gente con muy buena cabeza. El mismo color, quizás un poco más oscuro, pero es que yo recién levantada no veo bien, la misma textura con crujidos incluidos y, ¡preparada para disfrutar!; la canela invade el cielo de la boca y junto a la frambuesa se convierte en una pareja de hecho de lo más atinada. Será porque la traen del mismísimo Ceylan, la canela, digo, porque la frambuesa es producto de su huerto biológico.

El tercer tarro, al que me entrego sin freno, es un bote de 'Mermelada de Frambuesa al Chocolate'. Aquí sí han hecho patria y el cacao se lo sirve Chocolates Santocildes, sita en Castrocontrigo (León), o sea, el pueblo de al lado. La experiencia frambuesa y chocolate cercena mi capacidad de encontrar sinónimos y circulo por la cocina entonando el mejor mantra para estrenar el día ¡qué rico, qué rico! Este tarro, sencillo y honesto, es el resultado del coraje, la capacidad de trabajo y el arraigo al terruño de Carmen, Encarna, Luci, Visi y Marisa. Las cinco pusieron en marcha en 2003 (y estrenaron en 2007) una cooperativa de mujeres dedicada a la restauración ecológica y de calidad.

Nacen así las conservas 'Del Monte de Tabuyo' y el restaurante 'Comedor del monte', un espacio acogedor "con derecho a cocina", porque si insistes, te dejan pasar y allí te las encuentras atareadas con las comandas. Apuestan por el 'Menú Micológico', realizado con setas recolectadas en el monte o en su propio cultivo; en temporada el 'Menú de Caza'; y siempre el 'Cocido de Tabuyo'. El monte es el Teleno, del cual ardieron este verano más de 3.000 hectáreas. Pero con eso también podrán en Tabuyo del Monte, en la comarca de la Maragatería (León). Saben de dificultades y de salir adelante sin perder la referencia de una tierra a la que se sienten profundamente apegados. Estas cinco emprendedoras, creadoras de la cooperativa, acaban de contratar a otra señora del pueblo, están montando un Aula de Cocina en la cual impartirán cursos de conservas ecológicas (además de las frambuesas, que iluminan mi desayuno, las setas, una vez que han pasado por sus manos, son una inversión segura). Y para diversificar más la oferta, los hijos emprenden el camino de sus madres y han decidido organizar excursiones guiadas y otros activos turísticos que pongan el pueblo en el mapa.

Proyecto modesto pero realista

Junto a este tarro hay mucho más. Productos manufacturados de manera artesanal que dan como resultado un producto de calidad. Y así, junto a las mermeladas y confituras de distintas frutas según antiguas recetas (y otras más nuevas que los tiempos cambian y los gustos también), aparecen puerros escabechados al vinagre de frambuesa, paté de boletus, calabacín confitado y demás delicatessen a buen precio. "Teníamos muy claro que queríamos hacer un producto asequible a todos pero con calidad gourmet", dice Marisa Rodríguez, de quien no puedo decir que es el alma de la cooperativa porque me va a reñir y repetirá que ella es una más y que ese es el principio de todo. Y claro, yo no quiero motivo de discusión porque a la gente sana y con buena cabeza lo que hay que hacer es pedirles hora para que te hagan un hueco y charlar un rato. A ver si se me pega algo.

Carmen, Encarna, Luci, Visi y Marisa, 'Del Monte de Tabuyo' (Facebook)
Carmen, Encarna, Luci, Visi y Marisa, 'Del Monte de Tabuyo' (Facebook)

"Es un proyecto modesto pero realista. Necesitábamos montar algo. Cerraron la fábrica de confección del pueblo y se la llevaron a otro país, porque con la deslocalización les salía más barata la producción. Decidimos hacer algo que, además, fuera útil para la zona. Con las ayudas de los Programas Europeos al Desarrollo pudimos poner en práctica el autoempleo. Creíamos que la puesta en valor de los recursos era el camino", continúa Marisa, e insiste en lo de los buenos precios. "Estamos pensando, dada la actual situación de crisis, mantener el precio y aumentar el tamaño del bote, hacer un tarro familiar. Una conserva artesana, ecológica y delicatessen. Es el momento". Atrás quedan los tropezones propios de toda aventura. Como cuando acudieron las cinco, muy formales, al despacho del director de la sucursal de un banco -cuyo nombre no vamos a reproducir porque somos todas muy educadas (ellas cinco y una servidora)-, le explicaron el proyecto, le enseñaron los números, le hablaron del valor que podría suponer para la zona, además de la creación de esos cinco puestos de trabajo y el director, antes de responder que no, preguntó en tono recriminatorio sobre por qué no les habían acompañado sus maridos a la cita. 

Recibieron en 2010 el premio 'Acción a la Sostenibilidad para Empresas Pioneras y Ejemplares en Transformación de Productos' de la Junta de Castilla-León. Y en 2011, el 'Premio Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales' que otorga el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

A todo esto, la frambuesa en forma de mermelada insiste en cambiar mi paisaje e invita a paseos con los pies descalzos sobre la hierba del huerto. "La clave de la mermelada es que la frambuesa está recién cogida, desde finales de junio a finales de octubre, justo cuando empieza a helar. Por eso mantiene su sabor. Y porque la ponemos a cocer a no muy alta temperatura, que no llegue a 100º para que no se caramelicen los azúcares. Cuando pierda un poco de agua, se incorpora el azúcar. Por unos 600 gramos de frambuesas, 300 gramos de azúcar, aproximadamente. El próximo verano, recoger frambuesas será una de las nuevas actividades que pongamos en marcha", remata Marisa, una de estas cinco magníficas que han encontrado su camino sin perder de vista el monte Teleno, apegadas a Tabuyo del Monte, viviendo y creando un mundo rural que se sostiene.
Una última cucharadita y cierro el bote con cuidado. Encierra dentro mucho más que mermelada.

 

Del Monte de Tabuyo
c/ El Pinar s/n (Tabuyo del Monte, León)
www.delmontedetabuyo.com

Elena Marquínez

Elena Marquínez

Periodista, actualmente en Grupo Zeta. Ha trabajado en la Cadena SER, Cope, Onda Madrid, Onda Cero y Punto Radio, además de en numerosas revistas y programas de televisión. Tiene, entre otros galardones, dos Antena de Oro por su labor

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