| Lunes, 11 de Febrero de 2013

El Papa Benedicto XVI dimitirá y abandonará el pontificado el 28 de febrero

La agencia ANSA ha confirmado la noticia

El motivo aducido por Benedicto XVI es "la falta de fuerzas"

El Papa Benedicto XVI durante la última Nochebuena en la basílica de San Pedro de El Vaticano / Getty
El Papa Benedicto XVI durante la última Nochebuena en la basílica de San Pedro de El Vaticano / Getty

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El Papa Benedicto XVI dimitirá de su cargo el próximo 28 de febrero, a las 20:00 horas, según anunció la agencia italiana Ansa. "La falta de fuerzas" o problemas de salud, sería uno de los principales motivos por los que Joseph Ratzinger ha tomado la decisión.

Fue el propio Benedicto XVI el que anuncío su dimisión durante la canonización del mártir de Otranto y de otros 800 mártires italianos y dos beatas latinoamericanas. Durante la ceremonia, que fue realizada en latín, argumentó: "siento el peso de la asignación, lo hago por el bién de la Iglesia".

A partir de la fecha elegida para la dimisión, el 28 de febrero, se abrirá un periodo de "sede vacante" según ha anunciado el padre Federico Lombardi, director del Centro televisivo del Vaticano (CTV). Lombardi ha precisado que el Papa "no está deprimido ni tiene ninguna dolencia grave".

Jospeh Ratzinger, de 85 años, cumplirá los 86 el 16 de abril padece problemas de corazón, tiene dificultades para ver con su ojo derecho, sufre un 50% de artrosis en la cadera derecha, padece hipertensión y un cansancio crónico que le impide realizar sus labores.

El pontífice ha detallado en el siguiente comunicado los motivos por los que deja el cargo:

"Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importncia para la vida de la Iglesia.

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.

Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice.

Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013".