| Sábado, 29 de Diciembre de 2012

El retorno de Carromero cuesta tres millones de dólares y la promesa de que no se pronunciará sobre el accidente

El silencio del joven político es la principal exigencia cubana

La Habana pedía en un primer contacto cinco millones de dólares

Se intentó cerrar el acuerdo antes de la Cumbre Iberoamericana celebrada en Cádiz

Ángel Carromero a su llegada a la cárcel de Segovia / EFE
Ángel Carromero a su llegada a la cárcel de Segovia / EFE

Pedro González

El retorno de Ángel Carromero ha tenido un precio. Desde que se viera envuelto en un misterioso accidente el pasado 24 de julio en una carretera cubana, en el que murieron los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, las negociaciones para conseguir su repatriación han sido constantes. Las discretas conversaciones realizadas entre agentes oficiosos cubanos y representantes de la familia del dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular han llegado a buen puerto gracias al pago de tres millones de dólares y la promesa de que una vez en suelo español, Carromero no hablará de lo ocurrido en el siniestro.

Los gobiernos español y cubano se han limitado a hacer oficial únicamente el acuerdo de extradición. El pasado 13 de diciembre, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anunciaba en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que ambos ejecutivos habían dado luz verde para que el joven político cumpliera su condena en España, en cumplimiento del convenio bilateral de ejecución de sentencias penales firmado por los dos países en 1998.

La cara B del compromiso firmado por Madrid y La Habana ha sido revelada a ZoomNews por fuentes directas de la negociación y tiene un montante económico final de tres millones de dólares. Las autoridades cubanas reclamaban en un principio cinco millones, pero las gestiones de la diplomacia española han conseguido reducir esa cantidad. Hay otra condición en el acuerdo que preocupa especialmente a las autoridades cubanas: el silencio de Carromero. El dirigente madrileño de las Nuevas Generaciones del Partido Popular se atribuyó prácticamente toda la responsabilidad en el choque del automóvil que él conducía y en el que viajaba, además de los dos disidentes muertos, un ciudadano sueco que fue repatriado casi de inmediato.

El militante popular no ha avalado con su testimonio las acusaciones y sospechas vertidas por la disidencia cubana, que asegura que el coche en el que viajaban Payá, Cepero y Carromero estaba acosado por un vehículo del servicio secreto del régimen en el momento del accidente.

Boca cerrada

Carromero sale de Cuba tras conseguir las autoridades de La Habana los compromisos suficientes de que no abrirá la boca para contar una versión que contradiga las conclusiones del juicio celebrado en Bayamo. Un proceso que el consul general español en la isla, Tomás Rodríguez Pantoja, se vio obligado a avalar con su firma en un memorándum en el que reconocía que el juicio había resultado justo, reuniendo todas las garantías.

Tampoco la familia de Carromero o los dirigentes del PP podrán referirse a lo ocurrido. En Génova se encuentran en una situación embarazosa, puesto que ellos habían enviado a su joven militante a territorio cubano. Los viajes de integrantes de Nuevas Generaciones del Partido Popular a Cuba para reunirse con la disidencia eran hasta este verano una constante. El encuentro de Carromero con Payá y Cepero no fue una casualidad. Todos ellos habían celebrado una reunión con opositores cubanos y en el momento del accidente se dirigían a un nuevo encuentro en otro punto de la isla. Los cónclaves estaban supuestamente dirigidos a forzar un avance más decidido en la recuperación de las libertades del pueblo cubano: "Una injerencia intolerable" para el régimen de los hermanos Castro.

El objetivo era que Carromero hubiera pisado suelo español antes de las Navidades. El acuerdo estuvo a punto de cerrarse antes de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, pero las negociaciones, que han durado casi cinco meses, se dilataron hasta hace unos días.