| Martes, 30 de Julio de 2013

Los nuevos soportes de publicidad en Japón son muslos femeninos

La publicidad busca nuevos formatos. Más de 3000 niponas ofrecen sus piernas como vehículo en el que anunciarse

Wit Inc es la empresa que ha lanzado esta nueva estrategia por la que pagan hasta 115 dólares a las jóvenes que publiciten productos en sus muslos durante todo un día

Publicidad impresa en los muslos de una joven japonesa. / Foto: zettaipr.com
Publicidad impresa en los muslos de una joven japonesa. / Foto: zettaipr.com

María Escolar

La sociedad japonesa es hoy una de las más avanzadas en el mundo, altamente urbanizada y sobre todo con una cultura que adquiere una dependencia total de la alta tecnología y las comunicaciones. Allí los medios de comunicación de masas han experimentado un desarrollo crucial y el número de lectores de periódicos es el más alto del mundo. Pero si hablamos de moda, también Japón es uno de los epicentros en cuanto a tendencias se refiere. En las últimas décadas los jóvenes japoneses son los más acérrimos a las marcas asociadas al mundo de la costura. Ellos y sobre todo ellas han colgado la ropa más tradicional, sus populares kimonos, para hacer gala de una capacidad creativa absoluta en el arte del vestir que extrapolan con tanto garbo al mundo occidental.

Hasta hoy en Japón lo más tendencioso en moda era usar ropa de diseñadores, tener la piel bronceada y adoptar el uso excesivo de accesorios, algo que se conoce con el nombre de ganguro. No menos importante ha sido la fiebre por la moda 'lolita', inspirada en la vestimenta victoriana infantil, que ha tenido derivaciones de las subculturas gótica, punk o meido y que ha adoptado el uniforme escolar japonés como una variante llamativa muy asentada y plasmada así en los medios de comunicación. Desde Japón también nos llegaba la curiosa y no poco excéntrica boga, que a estas alturas tantos pasean por festivales y fiestas de nuestro país, de disfrazarse de algún personaje tipo anime, manga o del mundo de la música y la televisión. Una moda que ellos insisto han popularizado y denominan cosplay. Sin embargo parece que todas ellas son ya tendencias pasadas porque hoy, lo más in en Tokio es vender el cuerpo como espacio publicitario, la moda que ya se conoce como Body Publicity.

Las piernas femeninas, último soporte para la Publicidad en Japón.

Publicidad impresa en los muslos de una joven japonesa. / Foto: gallery.lightmagic.jp
Publicidad impresa en los muslos de una joven japonesa. / Foto: gallery.lightmagic.jp

Hace unos meses una joven japonesa irrumpía en las noticias de todo el mundo dejándonos boquiabiertos con los más de 100 mil dólares gastados en operaciones de cirugía plástica para conseguir que su cuerpo se asemejara al de una muñeca de anime. A partir de ahí resurgió el debate de la suma importancia que los nipones le dan a la publicidad y al consumo, por encima incluso de sus propias necesidades. Hoy todas las conversaciones las centran otras imágenes no menos llamativas y que nos vuelven a trasladar hasta la ciudad de las luces: niños con anuncios en la cara, calzoncillos extravagantes conquistados a tenor de la imagen o logotipo publicitario que en ellos quede plasmado y lo más en auge que viene a ocuparnos hoy, chicas haciendo de sus piernas el mejor vehículo para la publicidad, blanco de todas las miradas masculinas y fervor tan atenuado que para muchos los muslos ya se conocen bajo el nombre de “territorio absoluto”. La moda de colocarse un anuncio en forma de pegatina o dibujo temporal en el cuerpo para atraer la atención sobre el producto es, sin duda, el último grito en Tokio.

La principal culpable de todo ello es una empresa de marketing web con sede en Koto-ku, Tokio, denominada Wit Inc que en Julio de 2012 comenzó a utilizar este servicio y tras un período de comprobación efectiva, hoy llega a pagar hasta 115 dólares (unos 86€) a todas las que se adhieran a este servicio y se animen así a enseñar sus piernas invadidas ahora de publicidad. Para ello en principio vale cualquier mujer mayor de edad y eso sí, que tenga más de 20 amigos en las redes sociales, pues aquellas jóvenes que se decidan a pasar las ocho horas al día estipuladas con estas pegatinas adheridas habrán de compartir al menos dos fotos de buena calidad con sus seguidores y amigos de Internet.

Por extravagante que pueda parecer, la idea ha gustado tanto que son ya cerca de tres mil las mujeres registradas en el sitio y dispuestas a pasear sus piernas por la calle como vehículo para la publicidad, en un acto que ellas mismas tildan de divertido y del que advierten no sería tal si los anuncios tuvieran que llevarlos en otros lugares del cuerpo como por ejemplo, en la tripa. "No lo haría si la publicidad tiene que ir en mi vientre o en otro lugar que me de vergüenza mostrar, pero mientras sea en mis piernas no veo cuál es el problema", explica Miho Matsumoto, joven participante en una de las promociones.

Conscientes de ello, el sitio del cuerpo elegido por esta agencia de relaciones públicas ha sido precisamente el espacio visible entre los calcetines y la falda de las jóvenes, es decir, el muslo. Lugar además fetiche para muchos hombres que, insisto, lo han nominado ya “territorio absoluto” y como indica el director ejecutivo de Wit Inc, Hidenori Atsumi es, al menos como vemos para esta sociedad, el idóneo: "Es un lugar perfecto para una publicidad porque a los hombres les gusta mirarla y a las mujeres no les importa exponerla".

De los hombres anuncio a Takashi Murakami, artífice de la mirada fija en los muslos

El método publicitario como tal no es nada nuevo, en 2001 cuando un boxeador lució ya un tatuaje temporal publicitando un negocio de juegos online o en 2009, la compañía aérea Air New Zeeland pagó hasta 777 dólares (en honor al mítico Boeing) o en su defecto un viaje de ida y vuelta a la paradisíaca isla, a los 30 estadounidenses que osaron raparse la cabeza con el siguiente eslogan: “¿Necesitas un cambio? Baja a Nueva Zelanda. www.airnewzealand.com. Y meses antes, también la británica tienda online de belleza FeelUnique había contratado a 10 personas para que se tatuaran la dirección de la web en los párpados y pestañearan de manera constante.

Ohkawa Tatsuya utiliza su rostro como soporte publicitario. / Foto: japanchush.com
Ohkawa Tatsuya utiliza su rostro como soporte publicitario. / Foto: japanchush.com

Si indagamos un poco más en Internet, fuente de la cual vuelve a emanar hoy esta moda que nos traslada hasta Japón, averiguamos que allí no parece ser el primer exitoso intento de llevar a cabo una estrategia similar. Hace apenas unos meses, Ohkawa Tatsuya empezaba a realizar algo muy parecido con anuncios que en esta ocasión paseaban en las mejillas de este joven residente en Yokohama. Así anunció hasta un total de 40 empresas entre las que se encuentran desde restaurantes hasta aquellas dedicadas al desarrollo de nuevas aplicaciones. El período de vida de esta original publicidad era igualmente de un día, desde la hora del desayuno hasta la de acostarse, incluyendo así las reuniones post-laborales. La idea pareció surgir de una conversación con sus compañeros de trabajo en la que Ohkawa fue consciente del interés que podría suscitar la combinación de lo digital con lo analógico.

En su propia página web Ganmen-Kokoku.com (anuncios en la cara) puso un calendario para comprobar su disponibilidad, además de todo tipo de información sobre la publicidad, compañías y sociedades para las que trabajaba. La forma de promover estos anuncios fueron las redes sociales Twitter y Facebook principalmente, además del siempre útil boca a boca. Y curiosamente, una vez en funcionamiento pudieron comprobar cómo el día exacto en el que las compañías elegían publicitarse por medio de este peculiar formato, el tráfico de los sitios webs de las mismas se triplicaba. El éxito entonces fue tal que abrieron otra página para que cualquier persona se registrara y publicara distintos anuncios en cualquier parte de su cuerpo y a partir de aquí el fervor popular no hizo sino crecer.

El artista internacional Takashi Murakami. / GETTY
El artista internacional Takashi Murakami. / GETTY

Tal es su importancia que curiosamente hubo de llegar a uno de los más prestigiosos artistas contemporáneos del país. De la mano ahora de Takashi Murakami, colaborador habitual y desde hace 6 años con Louis Vuitton y definido por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo, se promovía y aumentaba este auge de fijar la mirada en los muslos ahora de las féminas niponas. Él ha sido pues otro de los artífices y promotores de que las mujeres comenzaran a impregnar sus pospiernas con anuncios, cuando el propio Murakami sugirió a las jóvenes de todo el país que caminaran con la etiqueta del comercial que él mismo había diseñado para promocionar el libro “Japón sin creatividad”. El director adjunto del departamento de publicidad de Kadowaka advertía entonces que con ello esperaban la difusión de la palabra de este libro a través de las jóvenes y de las fotos de sus piernas que ellas mismas colgaran en Internet, mostrando la belleza de haber sido adornadas con esta pequeña y linda etiqueta. Y así fue, dicho y hecho.

María Escolar

María Escolar

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