| Martes, 16 de Julio de 2013

Ballet para adultos, la nueva tendencia en fitness

El ballet es el último grito para ponerse en forma sin renunciar a la estética y la relajación mental

Esta danza aporta flexibilidad, coordinación, ayuda a mejorar la postura corporal y desarrolla y tonifica la musculatura

Bailarina de ballet. / ECOLE FRANÇAISE DE DANSE
Bailarina de ballet. / ECOLE FRANÇAISE DE DANSE

Rocio Huerta

Hacer ejercicio ya no es sinónimo ponerse el chándal, los cascos y salir a correr o ir al gimnasio. Ejercitar el cuerpo y la mente es posible sin renunciar al placer, a la estética y a la relajación. Y no hablamos del yoga, ni siquiera del pilates, sino del ballet como la última tendencia en el mundo del fitness.

Porque aporta flexibilidad, coordinación, ayuda a mejorar la postura corporal y desarrolla y tonifica la musculatura del cuerpo (espalda, abdomen, glúteos y piernas), el ballet ya no es cosa exclusiva de niñas, ni tampoco de cisnes negros. Cualquier persona adulta y sin previa preparación puede practicar este arte… ¿o es un deporte?

Clase de ballet para adultos. / GETTY
Clase de ballet para adultos. / GETTY

La bailarina profesional Camille Balcaen es responsable de formación en cursos intermedios y avanzados para adultos, con y sin experiencia, en L’ecole Française de Danse de Madrid. Para ella, el ballet es arte y deporte, pero sobre todo lo primero: “La finalidad última de la danza es más bien artística”, apunta.

La diferencia principal entre el ejercicio de gimnasio y esta disciplina francesa reside en la concentración que requiere: “Te permite olvidar los problemas cotidianos mientras tu mente está concentrada en todas las nuevas informaciones que hay que asimilar, estás enfocado al trabajo del cuerpo, y la música consigue que te evadas”, explica Camille.

Los resultados se pueden apreciar a los tres meses, aunque depende mucho de la frecuencia con que uno asista a las clases, de la capacidad física y mental de la persona, del esfuerzo y de la cantidad de horas a la semana que se practique. El ballet clásico es una actividad neurológicamente compleja, porque involucra muchas funciones del sistema nervioso, exige planear una secuencia de movimientos, agudizar la atención, integrar la información auditiva, activar la memoria de largo y corto plazo, pero también expresar sentimiento, es decir, traducir el movimiento en arte. Todo esto requiere de un alto grado de concentración,que implica diversas áreas cerebrales, como la corteza sensorial, corteza motora, cerebelo, ganglios basales y sistema límbico.

Por definición, el ballet va acompañado de música clásica, casi siempre un piano, una banda sonora más agradable que la que suele acompañar a otros tipos de ejercicio físico. Según Camille “No consiste solo en hacer los ejercicios, sino que es danza y como tal permite a la persona expresar, sentir, vivir el movimiento… Cuando bailas entran en juego las emociones”.

Algunas celebrities como Natalie Portman (que se casó con Benjamin Millepied, su coreógrafo en El cisne negro), Sarah Jessica Parker, Coco Rocha o Dita Von Teese se han confesado adictas al ballet, y hay quien asegura que es parecido al yoga. Contra lo que uno pueda pensar y a pesar del sonido de la música que lo acompaña, el ballet no es relajante mientras se practica: “Hay que estar tan alerta en cada movimiento y con la mente despierta que no permite el relax. Lo que no resta el bienestar corporal que se experimenta al finalizar la clase tras haber liberado tensiones durante los ejercicios”, asegura la profesora.

Rocio Huerta

Rocio Huerta

Nací en plena movida madrileña, me crie en la generación 2.0. y ahora vivo en una búsqueda continua de tendencias en la sección Estilo de vida y Cultura

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