| Domingo, 14 de Agosto de 2016

Un recorrido por las 10 playas más bellas de Italia

El país de la pasta ofrece playas y paisajes costeros de ensueño a tan solo dos horas de España.

Cala Rossa, en la pequeña isla de Favignana. / SUZANA PAQUETE
Cala Rossa, en la pequeña isla de Favignana. / SUZANA PAQUETE

María Comes

Puede que Hawai y Bombai sean dos paraísos, como aseguraba Mecano. Pero en verano, muchos se conforman con un ventilador y una piscina para refrescarse durante los largos y calurosos días estivales al no tener ni tiempo ni dinero para marcharse a los lugares más exóticos del planeta. Pero, ¿quién quiere irse tan lejos pudiendo encontrar paisajes equiparables a solo un par de horas de España?

Italia. El país de la pasta, del imperio romano y de las grandes ruinas es también tierra de playas paradisíacas, de aguas claras y arena blanca. Están bien resguardadas, solo hay que descubrirlas y dejarse atrapar por ellas. El visitante no podrá más que mirar a su alrededor y exclamar para sus adentros… ¡Bendita sea Italia!

La playa del Conejo (spiaggia del Coniglio, en italiano) es la primera de esta selección. Está situada en la isla de Lampedusa (Sicilia) y ha sido nombrada como la mejor playa del mundo en un ranking elaborado por la opinión de millones de viajeros en la web TripAdvisor. Solo se puede acceder en barco o a pie y es uno de los pocos lugares en el Mediterráneo donde las tortugas marinas caguama van a poner sus huevos. Frente a ella, se alza una isla que puede alcanzarse caminando por el mar. Un oasis de sensaciones que merece la pena experimentar, al menos una vez en la vida.

Para quien quiera conocer otra cara de Italia, su destino perfecto sería Cerdeña, una isla árida, rocosa y misteriosa con playas donde empaparse de la placidez del verano. Son salvajes, vírgenes y con un toque de otra época. Un ejemplo es la playa Tiriarzu, ubicada en un pequeño pueblo llamado Posada. Las dunas de arena clara y fina se pierden en el horizonte, entrelazándose con el verdor clásico de la flora mediterránea. Como toda buena playa requiere de un esfuerzo: solo se puede llegar a pie. Quizás por eso, incluso en agosto, está prácticamente vacía. Un placer de los que ya casi no quedan.

Cala Rossa, en Favignana. / SUZANA PAQUETE
Cala Rossa, en Favignana. / SUZANA PAQUETE

Los amantes de lo peculiar tendrán que visitar una playa única en Italia: la playa rosa de Budelli. El color rosáceo de la arena es, obviamente, el que le ha dado nombre y el que atrae a numerosos curiosos a sus aguas cristalinas. Pero debido a su singularidad, solo puede visitarse si se va con un guía, ya que su uso es limitado para poder conservar así su extraña belleza. Este oasis color de rosa se encuentra en la isla de Budelli, que forma parte del archipiélago de La Madalena, al noreste de Cerdeña. La arena debe su color rosado a la presencia de fragmentos de coral, pequeñas piezas de granito y conchas de moluscos, depositados en tierra por las olas del mar a lo largo de los años. Un espectáculo para la vista.

Pero no solo las islas cuentan con playas de ensueño. En la península también se esconden pequeñas joyas hechas de mar y arena. Un ejemplo es la Playa Roqueta, situada a unos 7 kilómetros de Castiglione (Toscana), cerca de la pequeña localidad costera del mismo nombre. Esta playa de suave arena dorada rodeada de acantilados de piedra rojiza se asienta sobre un paisaje salvaje y hermoso, lo que la convierte en una de las más famosas de toda la costa. El mar tiene un color azul celeste transparente, con fondos arenosos y en pendiente, ideal para nadar y bañarse. ¿Un consejo? Andar hasta encontrar el sitio perfecto y solitario.

En plena costa de Amalfi, en la provincia de Salerno, se encuentra un pueblo escondido sin plaza, sin casas centrales, casi imperceptible desde la carretera. Tanto es así que es comúnmente conocido como ‘el pueblo que no existe’. Su nombre es Furore y allí viven en torno a 800 personas. Sin embargo, durante el verano la población se ve incrementada dado la presencia de la que podría ser la playa más estrecha del país: la playa de Furore. Dos acantilados cierran las aguas de intenso color esmeralda formando una especie de piscina cristalina que sale a mar abierto pasando bajo un gran arco medieval. Un paisaje para disfrutarlo en su plenitud. Eso sí, mejor que sea en temporada baja.

San Vito Lo Capo, en Trapani. / SUZANA PAQUETE
San Vito Lo Capo, en Trapani. / SUZANA PAQUETE

Sicilia es uno de los destinos más demandados por la belleza de sus playas. San Vito lo Capo, en Trapani, es buen ejemplo de ello. Está situada en una bahía reguardada por una gran montaña que parece sumergirse en el mar. A pesar de que es muy popular y frecuentada, conserva sus aguas cristalinas y su arena blanca y fina. Para los más aventureros, un consejo: buscar las calas más pequeñas y escondidas de los alrededores, son igual de bellas y la tranquilidad las hace parecer mágicas.

Frente a San Vito Lo Capo se encuentra la pequeña isla de Favignana, de playas rocosas y aguas de color turquesa. Aunque todas las calas de este islote son de una belleza espectacular, una de las más hermosas es la Cala Rossa, cuyo nombre no tiene que ver con el color de la arena, sino con hechos históricos que cuentan que durante las guerras púnicas se derramó mucha sangre sobre sus aguas. Es cierto que no es fácil llegar hasta esta playa, pero, como siempre, el esfuerzo merece la pena. Caminar para obtener una recompensa.

Al otro lado de la bella Sicilia, de paisajes cubiertos de olivos y de campos labrados, se encuentran las islas eolias que deben su nombre al dios del viento. Son volcánicas y, por tanto, sus playas rocosas. Lipari, la más grande de todo el archipiélago, tiene interesantes playas perdidas entre las fábricas abandonadas, que antiguamente extraían piedra pómez. Todo es cuestión de buscarlas. Para el que no tenga ganas de excursiones y lo único que busque es relajarse, que se acerque la playa Blanca (spiaggia Bianca en italiano), también conocida como 'la playa sin sombra', en la localidad de Canneto. Es fácilmente accesible y muy recomendable para ir con niños sin perder su encanto de paraíso salado.

Playa de Poniente, en Vulcano. / SIMONE FOLCARELLI
Playa de Poniente, en Vulcano. / SIMONE FOLCARELLI

Para los que prefieran algo diferente, su destino es Vulcano, una isla cuyo volcán sigue activo y que atrae a turistas de todo el mundo por sus baños de barro. Pero también sus playas de arena negra son dignas de visitar, de disfrutar y de exprimir al máximo. La más famosa es la playa negra o de poniente, cuyo mar siempre calmado y claro como un cristal ofrece una nueva experiencia visual y de relax a los que la visitan.

De vuelta a la península, en el lado de la costa adriática, también hay playas de gran belleza. Es el caso de la playa de las Dos hermanas (spiaggia delle Due Sorelle), que solo puede alcanzarse por mar. De ahí que continúe virgen, salvaje y sin ningún tipo de servicio. Solo el mar, la arena y el sol.

La lista de playas en Italia es tan larga que no se pueden enumerar todas en un solo texto. Se quedan en el tintero otras tantas: la playa de Tropea, la de Capo Rizzuto, ambas en Calabria. La playa del Fornillo, en Campania o la Bahía del Silencio, en Liguria.

Italia lo tiene todo para un viaje: Una comida espectacular, cultura e historia en los muros de sus ciudades, paisajes de película y unas playas para perderse. Definitivamente, es un país del que es difícil no enamorarse.

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