| Lunes, 11 de Julio de 2016

Todos juntos y a remar

Cristiano, con el título / UEFA.com
Cristiano, con el título / UEFA.com

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Después de tres semifinales en la Eurocopa (1984, 2000 y 2012) y una final (2004, perdida en casa ante Grecia) Portugal pudo alzar al cielo del Viejo Continente, de Francia y de París su primer gran título como selección. Lo hizo merced a un gol de Eder en la prórroga que tumbaba a la anfitriona, un combinado galo que no supo aprovechar el golpe moral que se llevó su enemigo cuando Cristiano Ronaldo fue sustituido en el minuto 25 del choque por lesión.

Lo que vive Francia ahora es lo que paladeó Portugal hace 12 años, con Cristiano también allí. En esa Eurocopa, Grecia doblegaba a los lusos, anfitriones entonces, saltaba la banca y ganaba un torneo pacato en fútbol. Hoy, en 2016, son los galos los que doblegan la rodilla, en el tiempo extra, dentro de un torneo que no pasará a la historia por su fútbol ni, en general, por demasiadas cosas. Pero alguna hay.

La selección de Gales o el cuento de hadas de Islandia, por ejemplo, el fracaso de España, la nueva decepción de Inglaterra...y el triunfo de Portugal, que va necesariamente ligado al drama francés.  A Portugal, que a esa colección de tres semifinales en Eurocopas y a esa final de 2004 debía añadir otras dos semifinales en los Mundiales (1966 y 2006), se le estaba acabando el ciclo vital para ganar algo grande. El combinado que más partidos de una Eurocopa había ganado sin levantar el propio trofeo en sí, acababa con ese mal fario justo el día en que su mejor jugador de siempre, Cristiano Ronaldo, se tenía que ir de la final, lágrima viva, por una fea entrada de Payet. Era el minuto 25 e imaginen lo que tuvo que ser para que Cristiano, que ha jugado cojo hasta partidos de recreo, ordenara el cambio.

Pero esta no ha sido la Euro de Cristiano, no en el sentido de que ha sido él sólo Portugal. La selección, sujetada atrás por tipos como Pepe o Rui Patricio, con líderes como Renato (MVP del torneo)tuvo un perfil más bajo, con Cristiano muy estelar a veces (contra Islandia o Hungría) pero inmerso más en un equipo que era eso, un equipo con idea de equipo. Todos juntos, y a remar. Que la gloria fuera para Eder es la mejor metáfora de unos campeones de Europa que hasta la semifinal ante Gales no habían ganado ni un encuentro en toda la Euro 2016. Pero tampoco lo habían perdido. Vencieron cuando tocaba, entrando desde la repesca, siendo una de las mejores terceras de los grupos. La vida sonríe a un país inolvidable.

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