| Jueves, 9 de Mayo de 2013

El secuestrador de Cleveland podría ser condenado con la pena capital

La fiscalía no ha presentado cargos contra los otros dos hermanos Castro por no encontrar pruebas que los relacione con los hechos

Amanda y Gina ya han regresado a casa con sus familias, mientras Michelle, que se encuentra en "buenas condiciones", aún permanece hospitalizada

Durante una década, las muchachas solo abandonaron la casa en dos ocasiones para ir al garaje

La policía de Cleveland defiende su actuación y niega que, en los últimos 10 años, recibieran llamadas alertando sobre algún tipo de actividad criminal en la casa

La vivienda en la que permanecieron secuestradas las tres jóvenes durante diez años / Getty
La vivienda en la que permanecieron secuestradas las tres jóvenes durante diez años / Getty

MIGUEL ONDARRETA (NUEVA YORK)

El fiscal del Condado de Cuyahoga, Thomas McGinty, ha revelado este jueves que solicitará la pena de muerte para Ariel Castro, el hombre acusado de secuestrar y retener y violar durante más de una década a tres mujeres en Cleveland.

En declaraciones a la prensa estadounidense, McGinty ha explicado que las leyes del estado de Ohio permiten que "los depravados criminales que han cometido homicidio agravado durante un secuestro" sean condenados a la pena de muerte, según ha informado la CBS.

Mientras Amanda Berry, acompañada por su hija de 6 años -concebida durante su largo cautiverio, presumiblemente, por su propio secuestrador-  regresó el miércoles por primera vez, a la casa en la que pasó su infancia en un barrio de Cleveland (Ohio). No lo hacía desde el mes de abril de 2003. El porche de la entrada estaba engalanado para la ocasión con decenas de globos, flores, osos de peluche y un gran cartel en el que se podía leer: "Bienvenida a casa, Amanda". Su pista se perdió un día antes de que cumpliera 17 años, cuando salía de trabajar de un local de comida rápida de la franquicia Burger King. 

Berry se ha convertido en el símbolo de esta larga pesadilla. "Necesito ayuda, necesito ayuda. Llevo 10 años secuestrada", gritó desesperada el lunes por la noche desde la puerta principal del número 2207 de Seymour Avenue. Según la policía fue la única ocasión que tuvo para intentar escapar en la última década. Y no la desaprovechó.  Un vecino escuchó sus gritos, vio un brazo que se agitaba violentamente a través de un hueco de la puerta y acudió a su rescate. La hazaña permitió que las otras dos jóvenes: Gina DeJesus (24) y Michelle Knight (32) -aún hospitalizada, pero en buen estado de salud- recuperaran su libertad.

"Estamos exultantes, éste es un final feliz", confesaba este miércoles Beth Serrano, la hermana de Amanda a las puertas de su casa, totalmente tomada por una nube de periodistas, fotógrafos y cámaras. En una brevísima comparecencia pública agradeció el apoyo de la prensa, pero reclamó privacidad para la familia "hasta que esté preparada para hacer algún tipo de declaración". La misma escena se repetía horas después frente al domicilio de DeJesus. Su tía, Sandra Ruiz, pidió además a la comunidad que "no actué contra los familiares de los sospechos como represalia a "su acción criminal.

Cargos contra Ariel Castro

Las autoridades de Cleveland presentaron cargos contra Ariel Castro, de 52 años, de origen puertorriqueño y  propietario de la bautizada como "casa de los horrores": cuatro por secuestro (de las tres muchachas y la hija de Amanda) y tres por violación. Los otros dos hermanos Castro, Pedro (54) y Onil (50), no han sido acusados por esos hechos, aunque siguen detenidos. El subjefe de policía, Edward Tomba explicó que tras los interrogatorios no encontraron  "ningún indicio que les involucrara [con los secuestros y las agresiones sexuales ]; ni siquiera que tuvieran conocimiento de ellos:  "Ariel guardaba las distancias con todo el mundo", señaló Tomba.

Las condiciones en las que vivieron las tres jóvenes durante una década son aterradoras. "Sabemos que las víctimas han confirmado que tuvieron abortos, pero no sabemos cuántos, ni en qué condiciones", apuntó Brian Cummins, concejal de la ciudad. Se encontraban en habitaciones distintas, pero sabían de la presencia de las otras. "Estaban atadas. Hemos encontrado cadenas y cuerdas en la casa", informó Michael McGrath, jefe de la policía de Cleveland. Su número dos añadía horas después que durante su largo encierro "solo se tiene constancia de que salieran de la vivienda en dos ocasiones. Fueron de incógnito  hasta el garaje", precisó Tomba.

En el registro llevado a cabo por agentes del FBI, que se amplió este miércoles a otra vivienda cercana abandonada, no se localizaron restos humanos. Los investigadores han descartado hasta ahora que exista alguna conexión entre los detenidos y una cuarta chica, Ashley Summers, que desapareció en 2007, cuando tenía 14 años, en la misma zona de Cleveland. Los sospechosos respondieron a preguntas concretas sobre este caso que sigue sin resolverse.

La vida de Ariel, un exconductor de autobus escolar, no despertó ninguna sospecha en el barrio de clase obrera en el que vivía. Es más, desde que se conoció la desaparición de la pequeña Gina DeJesus, cuando regresaba a casa después de salir de la escuela, participó en actos de apoyo a su familia a la que le unía una relación de amistad. El año pasado no tuvo reparos en unirse a una vigilia con velas para recordar que, después de tanto tiempo, la joven seguía aparentemente en paradero desconocido.

La policía se defiende de las críticas

A medida que se van conociendo los detalles más escabrosos del secuestro, las dudas sobre la actuación policial de Cleveland aumentan. ¿Cómo pudo pasar tanto tiempo sin que la investigación sobre el paradero de las tres adolescentes condujera hasta la vivienda de los hermanos Castro?

Varios vecinos aseguran que llamaron en varias ocasiones al 911 para denunciar "comportamientos extraños" en la casa de Seymour Avenue, pero nunca pasó nada. Según el testimonio de Elsie Cintron, que vive a escasos metros de ese lugar, su hija vio hace unos años a una mujer desnuda gateando por el patio, y contactó con la policía. "No se lo tomaron en serio", se lamenta.

Otro vecino, Israel Lugo, asegura haber escuchado como se aporreban puertas en el interior de la vivienda en noviembre de 2011. Tras la correspondiente llamada a las fuerzas del orden, los agentes se personaron en el domicilio. Allí comprobaron que nadie respondía a sus llamadas, dieron varios toques en la puerta y decidieron marcharse. Nunca llegaron a entrar. "Todo el mundo en el barrio ha hecho lo que tenía que hacer", señala Lupe Collins, una mujer allegada a las familias de las víctimas. "La policía no cumplió con su trabajo", aseguraba resignada a los medios locales.

Las autoridades han negado que durante todo este tiempo se produjeran denuncias sobre algún tipo de actividad criminal en la casa. "Los investigadores no tienen ningún registro de esa naturaleza", señaló Martin Flasck, el director de seguridad ciudadana. Aun así, se están comprobando las bases de datos de la policía, los bomberos y los servicios de emergencia. En los últimos 15 años, los Castro recibieron dos visitas policiales, aunque en ningún caso estuvieron relacionadas con la desaparición de Amanda, Michelle y Gina.

Miguel Ondarreta

Miguel Ondarreta

Nueva York. Periodista, ahora al otro lado del Atlántico, intentando descifrar las claves de un país apasionante y siempre en movimiento para ZoomNews y La Sexta.