| Jueves, 21 de Marzo de 2013

Cata de vinos: Escolinas Carrasquín 2010, Asturias no es sólo sidra

En la bodega Monasterio de Corias se elaboran dos ‘Escolinas’ monovarietales: uno de albarín negro y el otro de carrasquín

Los viñedos cultivados en laderas de elevadas pendientes son una característica sorprendente y diferencial de esta bodega

Escolinas Carrasquín negro 2010 / Foto: Coalla Gourmet
Escolinas Carrasquín negro 2010 / Foto: Coalla Gourmet

Sébastien Leparoux

Hablar de vino en Asturias siempre despierta el interés y curiosidad del aficionado. Vinos de terruño, frescos, atlánticos, fruta de una zona única …; con semejanzas a algunos vinos franceses de la costa atlantica y, en España, a algunos tintos de la Ribeira Sacra.

Y además no deberían ser tan desconocidos. Documentos históricos remiten el asentamiento del vino en Asturias hasta el siglo IX. El mayor desarrollo y expansión se debe a los benedictinos en el siglo XI, especialmente a los del Monasterio de San Juan Bautista de Corias.

Esta larga tradición monacal se interrumpe a partir de la época de la desamortización y el desastre de la filoxera, que hacen variar los cultivos tanto en su formación como en su localización.

La emigración irá haciendo el resto hasta que, a partir del 1970, el esplendor minero de la comarca obliga a cambiar las herramientas de cavar las empinadas viñas por los martillos picadores de la extracción del carbón.

En esas fechas los viñedos casi desaparecen; quedan unos terrenos residuales que han pervivido hasta hoy. En el año 2001 se constituye la denominación: Vinos de Calidad de Cangas que ha contribuido a estimular un renacer, todavía humilde, de la cultura del vino en la zona.

En esta zona de Asturias, la características más sorprendentes son la de la situación de los los viñedos, en laderas de elevadas pendientes, y el cultivo de dos de las cuatro variedades autoctonas de uva tinta, la carrasquín y la albarín negro.

En la hoy recuperada bodega benedictina del Monasterio de San Juan Bautista, la bodega Monasterio de Corias  elabora dos tintos monovarietales, de  nombre ‘Escolinas’ en honor a la aldea del mismo nombre. Las variedades autóctonas respectivas son la albarín negro y la carrasquín.

Las instalaciones, integradas en el terreno que las rodea, cuentan con unas perfectas condiciones ambientales y se complementan con un moderno equipamiento que permite una cuidadosa y mimada elaboración de ambos tintos.

El primer vino pasa diez meses en barrica francesa de uno o dos usos, mientras que el segundo pasa el mismo tiempo pero en barricas nuevas.

En ambos casos, se trata de un vino muy elegante muy equilibrado, fresco,con notas de hongos y setas muy limpios, con pizarras metálicas y lejanas notas frutales y vegetales.

Se puede comprar a través de la tienda online de Coalla Gourmet (www.coallagourmet.com) y cuesta alrededor de 20 euros.

  • DENOMINACIÓN DE ORIGEN PROTEGIDA: Vino de Calidad de Cangas
  • BODEGA: Vinos Cangas, S.L.
  • LOCALIDAD: Cangas del Narcea, Principado de Asturias
  • MARCA: Monasterio de Corias. Variedades Únicas. Carrasquín
  • AÑADA: 2010
  • TIPO DE VINO: Tinto
  • ALCOHOL: 13 %
  • VARIETALES: 100 % carrasquín

 

Sébastien Leparoux

Nacido en Francia en 1972, estudió en la Escuela de Hostelería de Guérande en su país natal. Adquirió su experiencia profesional en varios establecimientos del prestigioso sello de calidad Relais & Chateaux de la región de Bretaña, seguido de una década en la localidad escocesa de Edimburgo, donde abrió el primer restaurante Lafayette, el Randolph Place. Tras dejar las Tierras Altas de Escocia ha dirigido varias salas y bodegas en Madrid, como Le Dragon, Tse Yang, Enrich o el Jardín de Orfila.

Hoy, es el propietario del restaurante Lafayette, en la madrileña zona de Las Tablas. Con su slogan “les plaisirs de la table”, es el sitio perfecto para los amantes de la buena gastronomía francesa, y de acompañarla por caldos galos.