| Jueves, 20 de Febrero de 2014

Manual para ligar en Tinder y no morir en el intento

Los usos inadecuados de los más ególatras dificultan el éxito de la misión

A pesar de todo, es la app más eficiente para conseguir una cita instantánea con o sin fines amorosos

Imagen de la aplicación para ligar / Tinder
Imagen de la aplicación para ligar / Tinder

Marta Ruiz

Es domingo, tienes resaca y ningún plan a la vista más allá de una pequeña visita al 24 horas más cercano a por provisiones. Tus amigos con pareja dedican ese día de la semana a comer con los suegros, hacer una escapada romántica o ir al cine, pero tú estás solo. Entonces decides saltarte tus principios una vez más y descargarte Tinder, la prometedora aplicación para ligar que últimamente protagoniza las mejores historietas de los solteros del grupo.

“Esto es ridículo”, piensas mientras la barra de descarga se va rellenando de verde, “si ligar en persona ya me da pereza, no veas por aquí”. Bienvenido al club. Debes saber que ese sentimiento es compartido por el 99,9% de los usuarios de Tinder, denominados lazy singles por la prensa americana. Ahora ya eres uno de ellos.

Cómo funciona

Aquí no hay preliminares, el registro se realiza a través de Facebook y en menos de un minuto estás dentro. Eliges el radio de acción -dicho de otro modo, cuántos kilómetros estarías dispuesto a desplazarte en el peor de los casos para encontrarte con tu cita-, el género que te interesa y ya puedes comenzar a bucear entre las opciones que la inteligente app te sugiere. "Tú, corazón. Tú, cruz. Guau, corazón. Otro corazón. Puff! quita, quita, cruz".

Vista de la aplicación / Tinder
Vista de la aplicación / Tinder
Es muy sencillo, solo tienes que regalar un corazón si te gusta lo que ves en la foto o sentenciar con una cruz a quien no te interese. Si lo que quieres es eliminar definitivamente a una persona, arrastras su foto hacia la izquierda. Si te interesa, a la derecha. Y así, con la misma frialdad que quien hojea un catálogo de Ikea en el baño, le dejas bien claro a Tinder lo que te va y lo que no.

Consejo: no olvides que, igual que tú, la gente escoge las mejores fotos de su vida, que son la que ves. Si a la primera no te parece un pibón, lo mejor será descartar. Los expertos en esto aseguran que el nivel de sex appeal en persona disminuye tres o cuatro grados respecto a la foto de perfil. “Yo siempre me fijo que en alguna foto salga de cuerpo entero, que tenga de los dos perfiles y que se le vean los dientes”, oí decir una vez a alguien que debía tener un máster en esto. “Es muy sospechoso cuando en seis fotos no enseñan algo; seis fotos y todas de cara... o es una foca o le falta un brazo o una pierna”, agregaba tan convencido como el profesor que lleva 30 años explicando la misma lección.  

Ya solo queda esperar, aunque no mucho. Antes de darte cuenta tu móvil se habrá llenado de mensajes avisándote de los usuarios con los que el flechazo ha sido mutuo. Los famosos matches de Tinder. Cuantos más de estos haya, más posibilidades de materializar tu quedada. Si el feedback no es el que esperabas, cambia las fotos de perfil o amplía el radio de búsqueda geográfica. Si no, espera un rato y refresca. Recuerda que esta es la app de los casos perdidos; tú también deberías tener una oportunidad.

Qué puedes encontrar en Tinder

El símbolo de la llama te anuncia que tienes un match a 1,9 kilómetros de ti: Pedro, 31 años. No sabes nada de él, solo que os unen los Riskettos, Breaking Bad -dos de los cientos de likes que de manera más o menos aleatoria has señalado a lo largo de tu existencia en Facebook- y un amigo en común -¿el informático del curro?-. Que no cunda el pánico, ya tenéis de que hablar.

Lo cierto es que Tinder está socialmente más aceptado que otras plataformas para ligar. Tal vez por eso abunda la gente mayoritariamente normal, sin mentes perversas ni fines oscuros. Si Meetic o e-Darling son para solteros exigentes y Badoo para desesperados, Tinder no es para ninguna de las dos cosas. De hecho, la gente la utiliza sobre todo a) cuando está solo y aburrido con ganas de “tomar un café” y b) cuando está con sus amigos de juerga con ganas de “tomar una copa”. Desde este momento ya puedes chatear con Pedro, ver si es más de café o de copa y si realmente te apetece tomarte alguna de las dos cosas con él.

Mientras tanto, la lista de candidatos interesados en ti irá engrosando y eso te hará sentir muy bien. Otro sentimiento común entre los usuarios de Tinder, muchos de los cuales utilizan esta herramienta única y exclusivamente para subirse la autoestima. Es lo que me comentaba hace unos días un amigo heavy user, sobre todo las tías se registran para ver cuánto gustan pero la mayoría no contesta a los mensajes. Según este, solo una cuarta parte de las féminas que habían confirmado su atracción hacia él corazón mediante estaban finalmente dispuestas a quedar.

Estos fines egoístas lógicamente entorpecen la misión de quien quiere ir al grano. Y ahí no queda la cosa, también hay quienes se aprovechan de las bondades de Tinder para librarse de la limpieza semanal ("la primera que llegue a 100 matches, esta semana queda exhenta de tareas del hogar") o cenar por la cara ("si consigo una cita antes que tú, te pagas una cena"). Hay que estar alerta porque dentro del 25% con disposición para materializar la cita puede colarse alguna desalmada con disfraz de imponente ingeniera aeroespacial, como la que confesó a un conocido, después de romper el hielo con el café de rigor, que su interés en él se reducía a ganar una de estas estúpidas apuestas entre compañeras de piso.

No es fácil, pero tampoco imposible. Si no olvidas todo lo anterior, algún día tú también podrás decir “Yo ligué en Tinder”.

Marta Ruiz

Marta Ruiz

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