| Martes, 10 de Septiembre de 2013

Restaurante El TriCiclo, cocina de referencia sin pretensiones

En apenas dos meses de vida, este restaurante del barrio de Las Letras se ha hecho un sitio entre lo más nombrado del panorama gastronómico capitalino

Fachada del restaurante El TriCiclo, en Madrid. / Foto: El TriCiclo
Fachada del restaurante El TriCiclo, en Madrid. / Foto: El TriCiclo

Jesús Fernández Prieto

En una época en la que la crisis se está llevando por delante varios de los grandes exponentes del lujo gastronómico en nuestro país, está germinando una nueva especie de restaurantes, basados en una cocina honesta, sin grandes pretensiones, que elimina lujos superfluos en carta y sala y que tiene como fin último agradar al cliente sin necesidad de establecer ningún tipo de vínculo emocional. Y con esa fórmula que parece imponerse en casi todos los locales de éxito en Madrid, con un espacio más informal (barra) donde picotear algo de manera casual y sin complicaciones, y una sala donde disfrutar de una comida un tanto más elaborada y en un ambiente más sosegado.

Sin el ruido de otras grandes aperturas acontecidas este año, como La Bomba Bistrot (hermano mayor del Rice Bar) o Villoldo (sucursal madrileña del estrellado palentino Estrella del Bajo Carrión), el restaurante El TriCiclo ha conseguido, en apenas dos meses de vida, hacerse un hueco entre lo más nombrado del panorama gastronómico de Madrid.

El TriCiclo, con un equipo joven, bregado en muchas de las grandes cocinas del país (Casa Marcial, Zuberoa, Paco Morales, DiverXO, Las Rejas, La Broche…), capitaneado por Javier Goya, principal encargado además de la cocina de dar la cara en la sala a la hora del servicio, Javier Mayor y David Alfonso que son los que andan zafándose entre cazuelas, y con apenas un par de recursos más entre sala y barra están sacando adelante un trabajo encomiable, todo a base de esfuerzo, pasión y convicción en lo que hacen. Jornadas maratonianas de quince o dieciséis horas únicamente para llevar a cabo un sueño. Y eso se nota, y mucho.

Ceviche de pescado blanco. / J.F.P.
Ceviche de pescado blanco. / J.F.P.

La declaración de intenciones del restaurante El TriCiclo es directa y concisa: “No tenemos definida nuestra cocina, ni tenemos intención de definirla. Cocinamos productos de temporada de la mejor manera que creemos en cada momento, y no tenemos prejuicios; el único no ser pretenciosos. Queremos acercar la buena cocina a todos los públicos y que nuestro valor sea la frescura tanto en la materia prima como en las elaboraciones”. Y ello se refleja en la carta, tanto en las propuestas en sí que la conforman como en la forma en que está estructurada, para gustar a todo el mundo. Por un lado 'Del mercado al TriCiclo', una serie de platos basados en un producto como tal, apenas manipulado, con un par de realces; por otro 'Un paseo en TriCiclo' que aglutina un conjunto de creaciones más elaboradas con una base de cocina tradicional española; y finalmente 'Un viaje en TriCiclo', que engloba una oferta más cosmopolita y global, con elaboraciones de todo el mundo adaptadas a nuestra despensa. Todo esto completado con una serie de propuestas fuera de carta que irán cambiando según el capricho del mercado (arroces, caza, cuchara, legumbre, verdura…). Y todo ello a precio de derribo.

Patatitas rellenas de rabo de toro. / J.F.P.
Patatitas rellenas de rabo de toro. / J.F.P.

Esa vocación del restaurante El Triciclo de querer acercarse a un público mayoritario se plasma también en el formato en que se sirven los distintos platos, que pueden pedirse como una ración al uso, pero también como medias raciones e incluso, en algunos casos, como un tercio de ración, de tal forma que, aunque no se vaya en grupo, se puedan probar muchas cosas. Se trata de un restaurante pensado para que la gente repita con frecuencia, por lo que su intención es que la carta sea muy dinámica y que la gente no tenga  tiempo a cansarse de ningún plato.

En la misma línea de la cocina del restestán sala y bodega. Una decoración sencilla, con toques vintage, muy retro pero muy limpia, y con una separación entre mesas más que suficiente. En este punto únicamente penaliza la acústica del local, tremendamente mala que, en momentos de alta ocupación, hace que conversar se convierta en una pequeña odisea. La selección de vinos contiene una treintena de referencias bien escogidas, con precios contenidos y saliéndose de los típicos estándares. Etiquetas nada convencionales, con criterio y pensadas para disfrutar sin complejos y sin tener que empeñar la cartera.

Tripas de bacalao al pilpil de cebollino. / J.F.P.
Tripas de bacalao al pilpil de cebollino. / J.F.P.

La de esta casa es, sobre todo, una cocina honesta, sabrosa, auténtica, con mucha base: sofritos, fondos, guisos… De esa que se pega en los labios y que invita a mojar pan. Entre las propuestas a destacar del restaurante El TriCiclo, no deben faltar en la comanda ideal el Ceviche de pescado blanco con aguacate, cilantro y maíz, en el que el pescado viene cortado en hermosos trozos –lo que lo hace más jugoso-  y que sólo adolecería de una falta de picante, las Patatitas rellenas de rabo guisado al vino tinto y setas, plato gourmand donde los haya, con un fondo soberbio, o el Steak tartar, que aquí sirven en formato canapé coronado por un huevo de codorniz, huevas de arenque y trufa de verano rallada y que está realmente conseguido, con ese contrapunto salino de las huevas tan acertado. En el restaurante El Triciclo son devotos de las tripas de bacalao, que el otro día ofrecían fuera de carta guisadas con un pilpil de cebollino y unas verduras que aligeraban y refrescaban el conjunto. Como sugerencia puntual, el otro día ofrecían unas Mollejas salteadas con verduritas, jugo de carne y té lapsang souchong, para ponerlas un piso, con ese toque ahumado fantástico aportado por éste último. Muy recomendables, aunque un punto por debajo de los anteriores, la Ostra aliñada con gazpacho de tomate verde, los Canelones de nuestro Ferrán, al estilo catalán, rellenos de una farsa de varias carnes y coronados con trufa de verano, y el Mojete manchego como nos enseñó Manolo de la Osa, versión de la clásica ensalada castellano murciana de tomate, pimiento, bonito y cebolla. Buenos postres también, que únicamente se ven penalizados por una tabla de quesos un tanto industrial (error que se verá subsanado en breve, incorporando una serie de quesos artesanos asturianos). El postre del Chocolate TriCiclo o la Crema de queso con infusión de frutos rojos son un más que correcto broche final a una comida de mucho nivel.

La cocina del Restaurante El Triciclo está muy por encima de sus pretensiones iniciales, con aspiraciones, honesta y con personalidad, unos precios mucho más que razonables, amabilidad y simpatía a raudales son las credenciales que presenta este local que dará muchísimo que hablar.

No le pierdan la pista.

EL TRICICLO

Calle Santa María 28, Madrid 28014

Telf: 91 024 47 98

www.eltriciclo.es

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